China 2010 Fothaigrafía 2


Los haikus, a veces, son clasificados por categorías según su contenido. Hay haikus descriptivos, filosóficos, intimistas, cómicos, de lo sagrado, crueles, crípticos, cursis... y desconcertantes, mis favoritos, sobre todo los de los clásicos, Buson, Issa, Basho..., o los literarios de Borges, entre otros. En esta colección, por lo general, las imágenes han precedido al texto, aunque éste tiene siempre relación directa con la "sensación" que tuve o lo que ocurría al hacer la foto. En dos o tres casos surgieron al mismo tiempo. Intento que funcionen por separado, que las fotos tengan características de haiku y que éstos proyecten imágenes, muchas veces, complementarias.


Pescan turistas, usando como cebo nuestra estulticia.                   Yangshuo.


La pesca con cormoranes, antigua práctica de esta región del sur, se ha convertido en un recurso turístico. A la llegada a Yangshuo después de una navegación interminable como el Tao por el río Li, los antiguos pescadores, ataviados según los cánones tradicionales que los turistas esperamos, aguardaban con su pértiga de cormoranes, preparados para pescarnos por unos yuanes. Ellos pescan yuanes con cormoranes y yo, que también iba de pesca, cormoranes con yuanes.

Aguanta estoico a que pase el alboroto aguanto estoico.                  Daxú.

Este "haiku", sin comas, expresa casi exactamente lo que ocurría, que no se ve en la foto. Tanto él como yo esperamos pacientemente a que el último de los cuarenta turistas españoles del grupo del que formaba parte se hiciera la foto de rigor a su lado. Le gustaba posar. Ni se inmutó, ni yo tampoco, ambos sabíamos lo que queríamos.

Dos ejércitos, por distintas razones, petrificados.                Siam.

 En China, la mayoría de turistas son chinos. Se mueven como cuerpos de ejército formando largas filas en los lugares turísticos importantes. Ante el ejército de terracota de la tumba del emperador Qin, en Siam, ellos mismos parecían otro ejército petrificado, que no paraba de "petrificar" con sus teléfonos, compactas y equipos de grandes "pepinos", mientras que yo mismo hacía lo mismo al conjunto de los dos ejércitos, objetos turísticos los dos, los de terracota y los de verdad, lo mismo que nosotros, los occidentales, lo éramos de ellos.

Robo una foto, aunque a veces, como ésta, robo algo más.                     Daxú.


Para muchos ciudadanos chinos hacerles una fotografía es como robarles algo. Todavía, en determinadas capas sociales, pervive esa idea antigua con respecto a la Fotografía: un invento maligno que te quita un poco de "Qi", de ese aliento o "soplo vital" característico de la cultura china. Tardó en darse cuenta de que le estaba apuntando, porque yo estaba mirando hacia abajo, a la pantalla girada de la G11. Y si tardas un poco ya es tarde. Se dio la vuelta y yo le di las gracias. 


Junto a la vieja pagoda, un chino con su iphone chino.                 Hangzhou.

A 30 euros, cojonudos.

Grutas de Longmen, los budas a remojo, ¡compra un paraguas!                 Longmen.

Al llegar a Longmen, llovía.  A diez yuanes, hicieron su agosto, en septiembre. Y duraron toda la tarde. Los paraguas.

Cerdo agridulce, alacranes asados, guiso de perro.             Daxú.

Fue el único perro que vimos, listo para el estofado, quiero decir. Según nos contaron, se consume bastante en las regiones del norte cuando hace frío, pero, la verdad, con aquellos calores del sur, no nos apetecía mucho.

Dios, no lo sé, pero Mao sigue estando en todas partes.                 Pekín.

No solamente porque todos los chinos nos parezcan iguales, igual que todos los occidentales a ellos, sino porque el "gran timonel" sigue dirigiendo, o al menos presidiendo desde todos los rincones, la gran marcha de China por la hegemonía planetaria.

El agua de la lluvia corre por las venas de Shangai.              Shangai.


Deja que fluya; la voluntad encierra fatalidad.              Hangzhou.



Sabe que sé, sin cruzar las miradas, que está posando.                Daxú.










Un haiku es un poema breve, de diecisiete sílabas, separadas a veces en tres versos de 5-7-5 sílabas. Debe contener una palabra (kigo) que identifique la estación del año. No tiene título ni rima; prescinde de signos de puntuación y mayúsculas, es como el habla. Expresa ideas sencillas de manera sencilla, sin demasiada adjetivación o figuras gramaticales. Trata de la naturaleza, de lo percibido por los sentidos; a veces, de cosas triviales que llaman la atención del "haijín". Es de tradición japonesa y está relacionado con la ceremonia del té, el ikebana, los bonsais, los jardines, la caligrafía, las artes tradicionales: música, teatro y pintura, y el Zen. El origen y las raíces están en las antiguas religiones: Taoísmo, Confucianismo y Budismo Chan (Zen) y las fuentes remotas en la poesía clásica china: Wang Wei, Li Po, Du Fú,... 
Matsuo Bashô (1644-94), el gran poeta legendario del haiku lo definía así: "Un haiku es lo que está sucediendo en este lugar, en este momento". En 1686 escribió este haiku, quizás el haiku más conocido, un arquetipo: 


un viejo estanque - se zambulle una rana - (ruido de agua)





Tortura china. ¡Ya!, me doy por vendido. Un amuleto.               Tren a Luoyang.


¡Guerrero siamés, coraza de Armani!...¡Escándalo, es...!                     Siam.


No sé que dice...La botella vacía. China recicla.               Suzhou.


Sopa de seda. Los capullos, mareados, se van de hilo.              Suzhou.


El monte llegó volando, con mil budas de pasajeros.              Hangzhou.


Se oye el silencio...ráfaga de aire fresco. Zumba un mosquito.             Hangzhou.





Mil carpas rojas nos cuentan, satisfechas, su cuento chino.              Hangzhou.




En la mezquita de Siam, nenúfares comecocos.              Siam.




Muere empalado, en un pincho moruno, el alacrán.                 Pekín.



Cada día brotan dos flores violeta sobre la almohada.         Imagen latente.         Luoyang.

Los hoteles chinos nos recibían siempre con flores frescas encima de la cama. Los precios de los circuitos que hicimos por China en 2010 y 2012 nos permitieron acceder a hoteles de 4 y 5 estrellas bastante impresionantes para lo que estábamos acostumbrados como turistas y viajeros de bolsillos más ajustados. Con algunas de las flores y los racimos hice imágenes latentes, sobre papel fotográfico que siempre llevo cuando voy de viaje.


Haiku a María. Desde el centro de su zhong, haiku a María.             Hangzhou.



Desde la cima, desandando el camino, regreso abajo.                Suzhou.




Clave china: el viento entre los bambúes marca el cinquillo.           Hangzhou.


El cinquillo es la célula rítmica base de la música cubana. Cinco notas sincopadas (negra, corchea, negra, corchea, negra) que se marcan con la clave, instrumento de percusión formado por dos cilindros de madera, macho y hembra, que se golpean uno contra otro. El cinquillo procede, como casi todo en cuestiones de ritmo, de la cultura negra africana que llegó a Cuba en tiempos de la esclavitud, más tarde adoptado y presente desde entonces en toda la música popular cubana. 
En un precioso bosque de bambúes de Hangzhou, muchos de ellos caligrafiados, el viento que soplaba aquella tarde hacía sonar los bambúes al golpear unos contra otros, lo que me trajo a la mente el sonido de muchas claves cubanas a lo loco marcando una especie de cinquillo estrambótico.


Sonríe el gato. Buda de Jade. Pezuñas de dragón.           Templo del Buda de Jade.  Shangai.

En chino,  el carácter 猫 māo significa gato (en chino suena como el maullido de un gato). A la entrada del templo del Buda de Jade, en Shangai, hay una escultura de bronce que representa a un dragón, símbolo del poder imperial, y también símbolo del emperador en muchas de las dinastías chinas. Los visitantes le dejan algunas monedas, como en los cepillos de las iglesias occidentales, o para invocar la suerte o lo que se tercie, como en la fontana de Trevi, por ejemplo. Con todas estas ideas hice la foto y monté el "haiku" (lo pongo siempre con comillas para no ofender a nadie). Porque el último "emperador" ha sido sin duda (y creo que lo sigue siendo) Mao, el gato sonriente.




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Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.
Todos los derechos reservados.








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