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Campaña 2011 Los"Pilares" de Cartagena




Elecciones Municipales 2011. Desde uno de los partidos importantes que se presentan en Cartagena me piden unas fotos del cabeza de cartel para utilizarlas durante la campaña. Hablamos y les hago unas propuestas. Hacemos las fotos y preparo 6 pruebas de una colección de 10 para una posible campaña. A algunos les gustan, son potentes, pero otros piensan que son demasiado potentes. Y no son gratis. No las aceptan.
Otro partido, muy minoritario, se las queda a precio de saldo. Quieren publicarlas en prensa, pero ni se rascan el bolsillo ni consiguen financiación. El diseño está también preparado para hacer folletos A4 doblados dos veces (fotos de arriba e izqda.), para repartir en mítines o en la calle. No los hacen. Finalmente las publican en su página web.

El lema de la campaña es "Un minuto de silencio", y presenta al candidato, serio, mirando a cámara, ante algunas perspectivas de la ciudad. Los textos que acompañan a las imágenes muestran las contradicciones entre lo dicho y lo hecho por el partido que gobierna desde hace tres lustros. Al final se pide el voto para ese mismo partido con cierta ironía.

Las distintas versiones del mismo cartel, que se muestran a continuación, corresponden a la propuesta primera y las corregidas. Se empleó la última de las corregidas. Lo de pedir el voto para el contrario no lo veían muy claro, o tenían reparos legales, o miedo, o todo junto. 

No publico las páginas del "programa" con la foto del candidato y el lema que las acompañaba. Tampoco el texto con su propuesta política.


Cada uno de los folletos, en A4, se doblaba dos veces y quedaba como en las fotos de más arriba. Al abrirlo una vez aparecía el mapa de Cartagena con la localización de "los Pilares" de la ciudad, y al abrirlo del todo, la imagen completa de cada "minuto de silencio". En la parte de atrás un lema con doble, o triple, sentido: SE realista, pide lo imposible. (SE es Sureste, logo simplificado del partido).



Moisés Ruiz Cantero. 2011. Folleto para campaña CCSE. Anverso/Reverso.


 
 

 

 
 





 
 
 


 


 
 
 



 
 
 
 



 
 
 


 
 
 
 




 
 

 
 

 
 
 
Los cuatro "minutos de silencio" que faltaban hablaban de "la inacción frente al paro","el ladrillazo", "el abandono de los barrios" y "el modelo económico" pero eran imágenes más difíciles de preparar tal como estaban pensadas, y como no se aprobó la cosa, finalmente no se hicieron.




Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.
Todos los derechos reservados.


Moisés Ruiz- Servicios Fotográficos 
Paseo del Muelle, 23. 30202 Cartagena 
moisesruiz.sf@gmail.com








Afreakart





Repetir exposición colectiva con el país invitado a la Mar de Músicas como tema, teniendo en cuenta que ya se había hecho el año anterior (Canelonia, La Mar de Músicas 2011, país invitado: Italia), y que iba a ser muy difícil superar ese listón (gran acogida y repercusión nacional en medios importantes, llegando a cerrar el telediario de La 2), no parecía aconsejable. Pero como le había salido gratis a la Concejalía  y seguía sin haber un duro, José Luis Cegarra (programador de exposiciones de La Mar) me propuso hacer algo parecido con África, continente al que se dedicaba el festival en 2012. Muchas ganas no tenía, pero conforme se acercaba el verano, con un ambiente político-social irrespirable, los padres de la patria enredándonos en sus tejemanejes,... en fin, ¿y por qué no?: reunirnos una vez al año, si nos apetecía, algunos de los que nos movemos en esto del artisteo en Cartagena, e inventar algo, no parecía tan insensato ni tan redundante. Si había quórum... ¿ por qué no?

Convoqué al personal y le propuse hacer, en poco tiempo y con pocos medios, una muestra "freak", en el sentido más primario del término: olvidar prejuicios y desmelenarnos un poco, a costa de la imagen que se nos vende de África, de Cartagena y del Arte Serio y Mayúsculo. Una idea para hacer el burro un rato: AFREAKART, invento que reunía África+Cartagena= AfriCart, Afrikart, A Freak Art...
No sé si lo entendieron, creo que no, pero la mayor parte de la gente aceptó y en 15 días la realizamos.

El catálogo de la exposición es éste 👇 (haced clic en la portada para acceder al contenido completo)






La buena disposición de los participantes contrarrestó las dificultades de todo tipo para llevar esto a cabo con las mínimas condiciones. A pesar de la precariedad, tuvo una presentación digna, con una inauguración bastante animada y una publicación decente. No mucho éxito mediático, desde luego, con los periódicos y las televisiones ocupados con el armageddón económico y los juegos olímpicos, pero tampoco se pretendía que lo tuviera, aunque sí probar aquello de que "caminante no hay camino, etc..", y también aquello otro de que "la andanza de mil líes empieza con un sólo paso" como dicen que dijo el "viejo maestro".


Kuokolewa Kutoka Maji haciendo el movimiento Nº8 : "Kukumbatia tiger" (el abrazo del tigre)



Mi participación consistía en una caricatura que hacía referencia a esa precariedad extrema con la que me había encontrado en la coordinación de todo esto: una transposición, un poco irreverente, si acaso, de las antiguas huchas del Domund (con las que nos mandaban en el colegio -de curas- a pedir dinero para las Misiones), al actual contexto cartagenero. La nueva "misión" era pedir dinero a las almas caritativas para salvar de la ruina a nuestro arruinado Consistorio. Construí una hucha que, de la misma forma que las del Domund tenían cabezas de negrito, indio o chino, haciendo referencia a los lugares y las comunidades a donde iban destinadas las recaudaciones, representaba, en este caso, a nuestra corporación municipal en su rostro más popular: la alcaldesa Pilar Barreiro. Al mismo tiempo, un amigo de Sudán que conocí en un curso de tai chi chuan ("Kuo", Kuokolewa Kutoka Maji) se prestó a animar al público a "cotizar" en la hucha realizando unos movimientos de ese arte marcial durante la inauguración, como si estuviera en una barra de puticlub, combinación que se me antojaba bastante "friki".



Pero no se admite la guasa por estos pagos, y menos en estos tiempos de horror vacui: idea censurada de manera tajante. Según el timorato responsable municipal, "no se critica al consistorio en una sala del consistorio" (¿?) : la cabeza de barro de la alcaldesa podía hacer que otras cabezas rodaran por el barro. No tenía tiempo para realizar la idea de reserva, así que pensé no hacer nada, pero a última hora se aceptó, no sin algunos reparos, sustituir la susodicha hucha por la de un cerdito travestido de leopardo con una leyenda tatuada en "el costillar": Ayudad al Consistorio.






Moisés Ruiz Cantero. 2012. Afreakart. Hucha chui.



Y algunos de los correos que envié con la propuesta y otras cosas:

Moisés Ruiz Cantero. 2012. Afreakart. Cartel.



moises ruiz
24 may

Ya sé que segundas partes nunca fueron buenas, pero, bueno, llega el verano y empieza a hacer calor. En fin, que, atendiendo a una sugerencia de José Luis Cegarra (La Mar de Músicas) para hacer algo colectivo con el tema África (parece ser que el recorte impide traer exposiciones), le he propuesto AFREAKART. Y, en principio, ha aceptado. Os lo mando, por si os apetece, y hubiera quorum. Un juego de palabras: África+Cartagena = AfriCart= Afreakart= A Freak Art. Una versión (o perversión) africana en (o de) Cartagena en clave friki, cocinada vuelta y vuelta (o sea, sin darle muchas vueltas), al calor de crisis, recesiones y sus primas de riesgo (que ya es bastante "freak"). Formato libre. Habría que contestarle ya, así que, si os parece, podemos quedar este sábado a tomar una cerveza en, por ejemplo, La Catedral, a eso de las 22h. Y hablamos. El lunes os contaré a los que no podáis ir. El tema podría dar de sí, pero no vale darle la vuelta a un meadero y decir que es una fuente africana ( oye, ¿y por qué no?,... ¿sería friki, o dadá? ).


moises ruiz
1 jun

No hay garantía de poder realizar esto. Desde la Mar de Músicas (José Luis Cegarra) están muy interesados pero no disponen de salas ni presupuesto para realizar un catálogo, aunque me comunica José Luis que sigue "trabajando" para conseguir ambas cosas, incluso para poder realizarla en algún "espacio alternativo" (al parecer la sala superior de Caja Murcia está libre, aunque sólo una semana). Pensad y haced lo que queráis. Vuelvo en quince días. Estaré en contacto.


moises ruiz
23 jun

La situación es la siguiente: al parecer, la indigencia municipal y los draconianos recortes presupuestarios- no me refiero a los de los sueldos de políticos y millonarios asesores amortizables- impiden (según me comunica José Luis Cegarra) cambiar una bombilla, pasar la fregona a las salas o poner a un vigilante en los dos lugares posibles para mostrar AFREAKART, el segundo piso de Cajamurcia o la Sala de autopsias, última propuesta apetecible. Nos ofrece, sin embargo, la sala del segundo piso de la Casa de la Cultura (Ramón Alonso Luzzy). Antes de confirmaros la realización de la iniciativa es necesario la confirmación de vuestra participación. Hacedlo, por favor, a vuelta de correo, incluyendo los nombres de los contactados por algunos de vosotros, en su caso, para poder hacer el próximo martes la lista definitiva. Ya sabéis: formato y técnica libres (incluyendo instalaciones, acciones, video, textos, música, etc.. o una combinación de todo), África versus Cartagena o al revés en sentido amplio, y si la lectura es "freak" mejor. El martes os digo algo.


moises ruiz
2 jul
para juacofoto 

sí, la pretensión era hacer algo sin pretensiones, intrascendente y gratuito, sin discursos, sermones ni catequesis, algo ligero, algo así como: estamos hartos de primas de riesgos y su puta madre  así que vamos a reirnos, a ver a quién se le ocurre la burrada más friki del verano (evidentemente siendo muy conscientes de todo lo anterior y empezando las risas por nosotros mismos); vamos a divertirnos un rato a costa de la imagen que nos venden de áfrica, de cartagena y a costa del arte fino fino filipino, y de esas convocatorias de subtítulos y memorias justificativas en jerga incomprensible con las que montan exposiciones y bienales;
esto sería afreakart:  convocatoria para hacer el burro un rato.
pero cada persona es un mundo y entiende esto a su manera, y un sermón de vez en cuando no viene mal.
entiendo lo de los retratos, yo mismo he censurado-aconsejado a uno de los participantes que cambiara la fotografía que había enviado en la que aparecían personas, peor, niños, porque no me parecía apropiada en una cosa en la que se habla de "lo friki", aunque ni mucho menos todo vaya por ahí, que hay cosas bastantes finas.
me parece muy bien tu foto; puede quedar muy friki entre tanto desaguisado.


moises ruiz
19 jul

- la inauguración será de 7 a 9, las restricciones obligan
- finalmente se imprimirán 50 catálogos, pero llegarán la semana que viene, si todo va bien; os mandaré un correo para que recojáis el vuestro
- el orden de aparición en el catálogo ha sido el de llegada de obras
- el diseño, laberíntico, de la sala, hace que algunas cosas queden algo escondidas; excepto algunos pequeños cambios, están tal como las fue distribuyendo, al azar, el encargado de colgarlas (Sonora)
- nos invitan un día a La Mar; a escoger (directamente a José Luis Cegarra)
- dos, Santiago Andreu y Dora Catarineu, que confirmaron su participación, finalmente, no han dado señales de vida
- la muestra ha quedado bastante digna (en mi opinión), dado el tiempo y las dificultades para llevarla a cabo
- es al mismo tiempo convencional, en el sentido positivo de la palabra: es la muestra relativa al país invitado a la Mar de Músicas, en este caso, África, de parte de los que nos movemos en este mundo de "lo creativo" en Cartagena (se me sigue resistiendo lo de "artista local")
- entendiendo lo "freak" en un sentido amplio, aproximadamente un 50% de las obras podría calificarse como tal (quizás un 20% sería "sublime freak"- V dixit-, tal como lo entiendo yo); seguramente, que el resto toque el tema tangencialmente, lo interprete en la tonalidad en la que mejor le suena, mayor, menor, sostenido o con más o menos bemoles, o lo obvie, modula suficientemente la intención primera y convierte en digna (por no decir cojonuda) una cosa que yo pretendía que fuera una indigna celebración del disparate absurdo (no menos cojonuda). Más Afreecart que Afreakart. No sé si daros las gracias.
- bueno sí, venga, gracias a todos

- ah!, no habrá ni agua (las restricciones, la fuerza mayor, Zapatero)










página siguiente: VikingprojeCT 


Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.
Todos los derechos reservados.








La mirada de Aníbal




Es un recorrido por los principales lugares de la segunda Guerra Púnica siguiendo los pasos del ejército de Aníbal, desde la partida de Cartagena (campos de batalla, hitos durante el itinerario - como el paso de los Alpes o del Ródano -, asedio de ciudades italianas, lugares de invernada, Capua, Cabo Lacinion, etc...) hasta Zama, contraponiendo las imágenes actuales con las que proyectan los textos de algunos de los historiadores clásicos que escribieron sobre ella (Polibio, Tito Livio y, sobre todo, Silio Itálico, por el tono "épico" de su libro "La Guerra Púnica"). No lo he terminado aún, pero está bastante avanzado, y pretende formar parte de un proyecto más amplio sobre la figura de Aníbal, con el propósito de reivindicarlo de alguna manera como héroe local, ya que, aunque nació en Cartago, o quizás en Sicilia, pasó gran parte de su juventud en Cartagena, aquí planificó seguramente la conquista de Roma y partió con su ejército de 70.000 hombres y 37 elefantes hacia Italia.
La figura de Aníbal me ha interesado siempre, y cuando pienso en esa gesta por la que ha pasado a la Historia, la segunda guerra Púnica, las imágenes que me sugiere son de formato panorámico, de largas filas en marcha o preparadas para la batalla, por eso las fotos de la colección son trípticos muy alargados. Esperé a terminar (aunque aún no lo esté) el proyecto sobre las Cartagenas del mundo para empezar éste, pero la idea de Aníbal es anterior (a Rosa y Bleda no los conocía, lo juro por San Zeus, aunque sí tenía en mente las imágenes de la guerra de Secesión americana, de Alexander Gardner, Timothy O´Sullivan y otros, los llamados fotógrafos pioneros, aquellos profesionales que trabajaron para las empresas que tendieron el ferrocarril hacia el oeste en los Estados Unidos: mis fotógrafos favoritos). Desde 2002 visito, cuando puedo, lugares relacionados con el tema anibálico. En fin, ya veremos. Como dicen que dijo él: “Inveniemus viam, aut faciemus” (Encontraremos el camino, y si no, lo construiremos).
Pongo algunas (pocas) imágenes:



Moisés Ruiz Cantero. La mirada de Aníbal. Cannas.

Cannas, 2 de agosto de 216 adC.

(...) En torno a la inminente batalla una vez que las sombras fueron poco a poco desvaneciéndose, la noche, cómplice del crimen, dio paso a la Aurora de color de rosa. El caudillo libio llamó a las armas a los suyos, a las armas llamó a los suyos el romano, según la costumbre; para los cartagineses nacía un día como no habría de aparecer ningún otro en todos los siglos: "No hace falta -señaló Aníbal- estimularos con palabras a vosotros, que habéis marchado victoriosos desde las columnas de Hércules hasta los campos de Yapigia (Apulia); la animosa Sagunto ya no existe, los Alpes se inclinaron a nuestro paso, y el mismísimo padre de las aguas ausonias (italianas), el soberbio Erídano (Po), fluye ahora sobre cauce cautivo (Tesino). El Trebia está oculto bajo montones de cadáveres, el cuerpo de Flaminio está enterrado en tierra Lidia (Etruria) y huesos de romanos brillan en unos campos que el arado ya no surca. Un éxito todavía mayor nos aguarda, nace un día que ha de traer aún más derramamiento de sangre. ¡Suficiente recompensa es para mí la gloria del combate, y aún más que suficiente! ¡Que el resto sea triunfo vuestro! (...) Y que no os engañe ni el Gargano (monte de Apulia) ni la tierra de Dauno (antiguo rey de Apulia), os halláis ante las murallas de Roma. Por muy apartada y lejana que esté la ciudad, por muy distante que esté de esta batalla, hoy va a sucumbir, y ya no te llamaré nunca más, guerrero, a combatir; desde esta posición, dirige tu camino hacia el Capitolio". 

Eso dijo. Entonces, tras echar abajo las defensas de la empalizada, salvaron el obstáculo de los fosos y, teniendo en cuenta la naturaleza del terreno, dispuso los ejércitos a lo largo de la curva que describían las orillas. En el flanco izquierdo se situaron para el combate los bárbaros guerreros nasamones y, con ellos, los marmáridas con su enorme estatura; a continuación los terribles mauros, los garamantes, los macas, los escuadrones masilios y también los adirmáquidas, pueblo que vive feliz en medio de las armas y que habita junto al Nilo, con su piel ennegrecida por el excesivo calor de Febo. A la cabeza de estos ejércitos llevaba el mando Maharbal. 

El ala derecha, allí donde el Áufido (Ofanto) tuerce su cauce y recorre las orillas con su sinuosa corriente, obedece a Magón. A su mando, llenando los márgenes del río de una confusa algarabía, se sitúan las tropas ligeras enviadas desde los accidentados Pirineos; brillan a lo lejos las cetras de estos guerreros. Los cántabros marchan delante, junto a los vascones con las sienes desprotegidas, los baleares que entran en combate haciendo girar sus bolas de plomo y, por último, los nacidos a la orilla del Betis. Destacado, el propio Aníbal contenía las tropas del centro, que había reforzado con efectivos de su patria y fuerzas celtas que tantas veces se habían bañado en el Erídano. Sin embargo, por donde el río apartaba sus aguas y retrocedía sin ofrecer protección alguna a los soldados dispuestos en cuña, una bestia llevaba inmensas torres y fortificaciones sobre su negro dorso y se mecía a la manera de una empalizada móvil, elevando hasta el cielo sus erguidos muros. El resto lo ocupaban los númidas, que merodeaban aquí y allá y realizaban incursiones para enardecer todo el campo 

(...) Alegre en sus pálidas aguas, el Barquero dejaba espacio para las sombras que pronto habrían de llegar.

Silio Itálico. La Guerra Púnica (IX,180).






Moisés Ruiz Cantero. La mirada de Aníbal. Cabo Lacinion.

Cabo Lacinion (Cabo Colonna, Crotona, Calabria, Italia). Año 203 adC.

(...) Y, sin pausa, parte una nave que surca las saladas aguas llevando a unos enviados que hicieran a Aníbal retornar a su patria y llevaran el mensaje de que, si se retrasaba, no vería ciudadela alguna en Cartago. La cuarta Aurora había llevado la nave hasta las costas de Dauno (Italia), y horribles pesadillas perturbaban el sueño del caudillo. En efecto, cuando, agobiado por sus zozobras, se hallaba disfrutando del reposo de la noche, creyó ver a Flaminio y a Graco, y creyó ver a Paulo. Todos se abalanzaban contra él espada en mano y lo expulsaban de suelo itálico. Y todo el ejército de las sombras de Cannas y de las aguas del Trasimeno avanzaba y lo empujaba hacia el mar. Él mismo deseaba huir, pretendía escapar hacia los Alpes que tan bien conocía y se agarraba al suelo latino estrechándolo entre ambos brazos, hasta que una fuerza terrorífica lo arrastraba a alta mar y lo entregaba a las impetuosas tormentas para que se lo llevaran.

Turbado aún por aquella visión, llegan los legados con su mensaje y le confiesan el extremo peligro de su patria (...) Él escuchó con la cabeza baja y la mirada torva, y, en silencio, reflexionaba con malsana preocupación, preguntándose si realmente Cartago valía tanto. Luego habló de esta manera: "¡Oh, terrible perdición de los mortales! ¡Oh, envidia, que jamás permites que nada crezca ni que destaquen las grandes hazañas! Ya hace tiempo que pude haber devastado Roma, destruirla y arrasarla, llevarme a su pueblo cautivo como esclavos, las armas y el envío de nuevos reclutas que renovaran mis tropas exhaustas de tantos éxitos; como Hannón creyó conveniente robar el trigo y los víveres a mis cohortes, ahora África entera está cubierta de llamas, y las lanzas reteas golpean las puertas agenóreas. Ahora la gloria de la patria, ahora, el único refugio de la patria es Aníbal, ahora mi brazo es la postrera esperanza. Que las enseñas den media vuelta, como han decretado los senadores, y así salvaremos al mismo tiempo los muros de nuestra patria y a ti, Hannón".

Después de estallar con tales palabras, mandó zarpar sus altas naves de la costa y, con profuso llanto, confió su flota al mar. 

Silio Itálico. La Guerra Púnica (XVII, 154).





Moisés Ruiz Cantero. La mirada de Aníbal. Zama1.


Zama, 203 adC.

En tanto que el Omnipotente determinaba el destino de la ciudad y de su general, los ejércitos entablan la lucha y, con sus gritos, hieren las estrellas. Nunca vio la tierra enfrentarse a dos pueblos tan poderosos ni a jefes tan grandes al mando de los ejércitos de sus patrias. Enorme era la recompensa que estaba en juego: todo cuanto cubre la bóveda del cielo. Avanzaba el jege agenóreo (Aníbal) resplandeciente de púrpura, y su erguida cabeza se elevaba aún más con el rojo penacho de plumas bamboleándose. Le precedía el terror inhumano que provocaba su ilustre nombre, su reluciente espada era bien conocida en el Lacio.

Enfrente, relumbraba Escipión con su fulgurante manto escarlata, exhibiendo su terrible escudo en el que había hecho grabar juntas la efigie de su padre y de su tío alentando feroces combates. Su altiva frente exhalaba una enorme llama.

(...) Tembló el aire con el súbito lanzamiento de vibrantes jabalinas que desplegaron por el cielo una horrible nube. Se entabla luego el combate a espada, se lucha cuerpo a cuerpo: arden las miradas con una monstruosa llama. Todos aquellos que, despreciando el peligro, arremeten de frente contra los primeros proyectiles, caen abatidos. Mal de su grado, la tierra bebe la sangre de los suyos.

Silio Itálico. La Guerra Púnica (XVII, 385).





Moisés Ruiz Cantero. La mirada de Aníbal. Zama2.


Zama, 203 adC.

Al fin, la reina Juno detuvo al agotado general sobre un montículo cercano, desde donde se observaba todo el panorama y se ofrecía a la vista el efecto de aquella funesta contienda. Así como antes había divisado la llanura de Gargano (Apulia), las marismas del Trebia, el lago tirreno o el río de Faetón (Po) desbordado por la mortandad de guerreros, ahora se le ofrecía, lamentable de ver, el terrible aspecto de sus abatidos hombres. En ese momento Juno, conturbada, volvió a la morada suprema.

Acechaban ya los enemigos y se llegaban hasta el montículo, cuando el cartaginés se dijo a sí mismo: "Aunque se descomponga la bóveda del cielo y caiga sobre mi cabeza, aunque la tierra se abra, nunca jamás podrás borrar, Júpiter, el recuerdo de Cannas, y, antes tendrás que abandonar tu reino, que las naciones callen el nombre y las acciones de Aníbal. En cuanto a ti, Roma, aún no te has librado de mí. Sobreviviré a mi patria y viviré con la esperanza de declararte la guerra. Pues sólo has ganado una batalla y tus enemigos aún subsisten. A mí me basta y me sobra con que las matronas dardanias y la tierra de Italia teman mi regreso mientras siga vivo, y no conozcan la paz en sus corazones". Salió luego corriendo junto a unos pocos que huían y retrocedió hasta los empinados montes en busca de un refugio seguro.

Silio Itálico. La Guerra Púnica (XVII, 597).





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Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.


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Cementerios


Siempre visito los cementerios de las ciudades que visito. Son lugares tranquilos donde me gusta hacer fotos. Las colecciono desde hace tiempo y ya hay para una expo, para cuando encuentre la ocasión. Por supuesto, siempre presente “Moonrise over Hernández” del gran maestro, fotografía que “visité” (otra de mis aficiones fetichístico-viajeras) cuande estuve en Nuevo México. La “fotografía visitada” es otro tema interesante que llevo realizando desde hace tiempo, poco a poco...


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Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.
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7 Cuentos Cantonales





Panorámica de Cartagena desde La Mota. J.Laurent, 1872. (Las marcas corresponden a los lugares donde aparecen personas).
 
 
 
Una de las primeras y más conocidas fotografías de Cartagena es la panorámica que J. Laurent realizó en tres tomas desde La Mota, en el monte Atalaya, en 1872, un año antes de la proclamación del Cantón en Cartagena. Estuve más de una semana retocando y uniendo tres copias de copias, en mal estado, para un cliente. Cartagena parecía deshabitada. Sin embargo, mientras ampliaba mucho la imagen para realizar un trabajo mas “fino”, de repente apareció en la pantalla del ordenador una persona delante de la muralla, aproximadamente en el centro de la imagen. Con un sentimiento análogo al del protagonista de Blow Up me puse inmediatamente a buscar más gente. Y encontré, o creí encontrar, porque las copias eran de mala calidad, seis personas y un perro. Entonces propuse a siete amigos que escribieran un pequeño relato sobre cada una de ellas, teniendo en cuenta el momento por el que pasaba Cartagena en aquellas fechas (el cliente, por el estado de construcción de uno de los barcos en el arsenal aseguraba que había sido realizada durante el Cantón). Se hizo una exposición de los detalles “habitados” de la imagen junto a su relato correspondiente y una gran ampliación de la panorámica, que se llamó 7 Cuentos Cantonales. Se editó una “Naval” (una publicación de la Galería de arte "La Naval" de Cartagena; según sus creadores, Mateo Charris, Martín Lejárraga y Gonzalo Sicre, "la galería más pequeña del mundo").
 
(clic en la imagen de La Naval para acceder al contenido completo. Enlaza con la publicación en Calameo)





 

 

RICKY, RICKY EN EL CANTÓN


 ¡Joder! Ya estoy otra vez pegado a la tapia. Tengo que sacudirme este vicio del miedo al bombardeo. Ahora soy un perro rural. Me cuesta un poco, pero, sin duda, es preferible. Si la gente conservara un mínimo del instinto animal de conservación, haría lo mismo.
        Si es que resulta absurdo. Aquí fuera, ahora mismo, ¿no?, no pasa nada; pero si encerraran cuatro higueras con una muralla seguro que habría alguien dispuesto a sitiarlas hasta que cayese la breva. “Como si las ideas se pudieran amurallar o conquistar”, decía el listillo ese de Cárceles.
        Mucho higo por aquí. Dulces y tiernos, unos; pero otros recubren su tesoro con espinas. Como la vida misma. El subconsciente me traiciona, pero es que..., fueron tantas meriendas en el ambiente cálido, sosegado, de aquel mirador al puerto...
        Quién me lo iba a decir. En mi familia siempre se ha gastado mucho lo de Canelo. Y va ella y me pone Ricky -un alarde de anglofilia-.
       -“Como mi Ricardo”; aquel antiguo novio que cambió por el “sangre de horchata” del mister Güi ese. Menos mal que desde entonces mi mundo se redujo a la fauna refinadamente cosmopolita de la Muralla del Mar. Si la hubiesen oído llamarme -“Ricky, Ricky”- mis antiguos colegas de la plaza de la Aurora...Pero, !qué pasa!, hay que buscarse la vida, y allí, además de adquirir algo del lustre que me distingue, no me faltaba la comida sin salir de casa, incluída la confitería fina. Aquella mermelada de higos que tan bien preparaba la señora Flora.
       -”Sólo unos lametones, que te puedes quedar ciego”.
       Doña Milagritos me dosificaba el dulce capricho aquellas tardes en las que, mientras me acariciaba la cabeza, parecía olvidar la frialdad del senizo de su marido.
       -”No sabes cómo me acompaña”, le decía al Ricardo original en aquellos encuentros casualmente habituales durante nuestros paseos por la muralla. “No sabes cómo”, mientras repetía la caricia sobre mi cabeza sin dejar de mirarle. Me sentía utilizado. Un perro objeto, fetiche. El puente de no sé bien qué sensaciones.
       Eran otros tiempos que se acabaron de un bombazo, del mismo que le partieron el pecho al Ricardo aquel.
       Luego se acabó la mermelada. Y, al final, a la calle. Doña Milagritos que si la Cruz Roja, que si Colau. ¿Y yo qué?. Vuelta a las calles, o lo que quedaba de ellas. Pero aquello no es vida. Siempre esquivando bombas. ¿De qué te sirve marcar primorosamente tus pico-esquinas si al día siguiente una bomba borra la ciudad con la celeridad de un concejal de vía pública.
       Cada vez peor. Yo que vivía como un rey, pasé a comer las sobras. Pronto no sobraría nada y últimamente tenía la sensación de que más de uno me miraba con ojos de carnicero.
       Ahí os quedáis. Me voy pal pueblo, hoy es mi día. !Qué ciudad! Tanta bomba, tanta intriga. Aquí hay serenidad, paz,..., aburrimiento. A lo lejos me parece oir el crujir de las maromas y la madera...“Riqui riqui, riqui riqui”. “Cantos de sirena” que diría el cursi del mister Güi, ése.

 José Francisco López.



PERICO


La primera vez que fui a buscarlo tendría unos cinco años. Siempre se refugiaba en el carro. Siempre tuvo miedo de que lo encontraran; temía que le hicieran daño o le regañaran por haber perdido algo.

Y es que Periquillo empezó a perder cosas desde que padre, un día, le dijo en tono solemne: “Hijo, cuando seas mayor tendrás todo lo que quieras, lo sé. Llegarás a ser un insigne dignatario”. Desde ese momento a Perico le faltaban las canicas, o se olvidaba las monedas de la compra, o no sabía dónde había dejado el cordón de sus zapatos.

A mí me gustaba ser útil, saber que al encontrarlo sus miedos desaparecerían... Pero Pedro siguió extraviando sus libros de texto, perdiendo el hambre, dejando la fuerza, malogrando la razón.

Ahora no está, y ¿porqué será que vengo a buscarlo al carro?.  
      
Beatriz Villarino



FALSACAPA


Tenía delante todo el mar, todo lo azul y lo lejano, y, sin embargo, se encontraba irremediablemente atado al lugar. Las cuerdas de los numerosos barcos del puerto trenzaban la red que le impedía escapar al desastre. Se sabía en la calma del ojo del huracán, en uno de esos curiosos nudos de la historia que marcan los destinos de un pueblo. Los dados estaban echados, pero él aún desconocía el papel que le había reservado el azar: el de héroe o villano, el de víctima o verdugo, el de peón de brega o lugarteniente de la Gloria.

Todo alrededor se empeñaba en la rutina y el sopor de lo cotidiano: los hombres malgastándose en tareas banales, las gaviotas acunándose al son de la música de las jarcias y los quejidos de las maderas, las nubes dibujando con sus sombras en las montañas peladas.

Cogió un guijarro aplanado para hacerlo rebotar sobre la superficie lacada del agua. Pero la piedra se fue al fondo sin intentar siquiera un salto de cortesía.

No importaba que al otro lado del horizonte le esperara su adorada Orán, o la Nápoles de sus antepasados: al extremo de la argolla invisible que colgaba de su tobillo había una tremenda y pesada bola, una condena inmensa del tamaño de toda la ciudad de Cartagena.

Ángel Mateo Charris



SIN DESPEDIDA


Comenzaba a refrescar en aquella mañana clara, cuando casi despierta el otoño. Carmen se había  levantado con la intención de hacer bolillo.
    -Hay ahora un silencio hondo. Fuera se oye la queja de los pinos y el trinar de los pájaros-.
    -Tres estrellas atisban por el ventanuco. Es el alba. Carmen levanta los ojos y disfruta entre la música de los palillos y el entramado de hilos que configura un laberinto entre alfileres y dibujos; aquello no tiene fin. Sonríe-.

En la calle huele a mar, la gente va y viene con la incertidumbre grabada en la mirada. Las campanas de las iglesias juegan en distonías de repiques y redobles, es triste...

 Juan salió de casa antes del amanecer, sin más luz que la de la luna y un pequeño candil. Camina sobre adoquines de piedra esquivando las moñigas de los bueyes que arrastran los carros que van al muelle. 
 Las puertas de la muralla están cerradas y se oyen voces y murmullos ahogados por el silencio de la mañana.
 Al llegar al trabajo el capataz les da las órdenes, pero existen tensiones entre todos. Hay  revueltas.

Carmen regresaba por una cuesta empinada pensando qué pondría para la única comida que harían los suyos. Todo era en vano por lo que decidió recurrir a los favores de su vecina Beatriz, señora acomodada y de rosario en mano, para que, a cambio de sus trabajos como bordadora, le diese algo para echar al puchero. Aquello era cada día más difícil, porque se agotaban los víveres. Utilizó toda su imaginación con especias y hierbas del monte de la Concepción y el cuarto de pollo prestado.
 La hora del mediodía pasaba y como un aroma amargo llegó el desasosiego. Su Juan nunca llegaba tarde a comer...
Una hora más tarde, cansada de esperar en la muralla, emprendió la búsqueda. Cogió a su hijo por el brazo y como alma en pena salió temiéndose lo peor. Nada más pasar dos picoesquinas una cuadrilla de hombres traía varios cuerpos inertes arrastrando con ellos. En sus caras una derrota inesperada.
Juan era el tercero de ese cortejo y Carmen abrazó a su hijo en una sombra de dolor y llanto.

Eleuterio Esteban                                                                                                    


KARTAJENA


Ya me lo dijo mi padre. Zergatik zoaz Kartajenara? Y yo qué sé. Déjame, aita. Ez zaude ondo hemen ala? Guda dago Kartajenan! Zoratuta  zaude zu! Bueno. Sí. Estoy loco. ¿Y qué? No más que los que se quedan aquí. Da  lo mismo el color del uniforme que vistas. !Y qué más da! Nadie te pregunta nada. Sólo puedes correr o disparar. O  las dos cosas a  la vez. Koldobika bezela. El rojo le llamaban. Una txapela caminando sobre dos mofletes colorados de sidra y txakoli. Tan grande que era. Y tan simpático. Pero claro, a  los que ahora hablan tan bien se les olvida decir que está bajo tierra y con el pecho partido por dos tiros. Y yo lo siento mucho, pero no estoy por la  labor. !Redios! Con lo fácil que hubiera sido todo de no haber llovido aquel día. Pero los tambores de guerra me persiguen como truenos. Como una txalaparta fúnebre. Eta ez dut nahi! Baina  horrela  da. La muerte de Koldobika me dejó vacío. ¡Cómo va a luchar alguien cuando sabe que a su hermano lo estarán devorando los gusanos, gracias a un hijoputa que le ha volado el corazón! Y me fuí de allí para no seguir viendo aquello. Y llego aquí y la muralla ésta me mira por la espalda con gesto miedoso. Como si me estuviera preguntando cuándo vamos a  repetir aquello. No es sencillo vivir con miedo. Salir de una muerte casi segura en una guerra entre hermanos para caer en otra como la que se avecina, como la que advierte el aire que se respira aquí, en esta tierra en la que el mar es lo único que mantiene a  la gente viva y unida. Ama, non zara? El viento huele a sangre. O quizá soy yo, que exagero. Que me he acostumbrado a vivir con un arma en una mano y el miedo colgado de los dedos de la otra. Pero, ¿hasta cuándo se puede seguir  huyendo? Tendremos que prepararnos. Nere ama baleki...

 José Andrés Elgarresta




OCTUBRE


Manuel dejó que la Micaela, su barca, se entretuviera entre los grandes buques. Aquella mañana había salvado de morir ahogada a la maga que vive en la isla de Escombreras, mucho más peligrosa que las brujas de la Algameca chica.
   Observó complacido la gema roja que le regalara agradecida.
   - Podrás ver en ella el futuro de lo que tú quieras.
   Miró hacia el puerto, era muy temprano y apenas había gente en el muelle. Aquella plaza militar declaraba el cantón y estaba en guerra. Preguntó por su futuro y una oscuridad ficticia  lo envolvió de pronto.
   Ante sus ojos apareció una ciudad nueva, abierta y resplandeciente, encerrada sólo por algunos trozos de la vieja muralla de Carlos III, porciones iluminadas y coronadas por jardines y grandes casas que parecían torres. El ajado castillo despuntaba brillante, cuidado y adornado al igual que una joya. Y la catedral sobresalía como una ruina histórica, sin dejar por ello de ser bella.
   Carros sin caballos y con ojos de fuego se  movían a los pies del largo muro. Gentes de todo tipo caminaban cerca del mar, por un hermoso paseo.
   Una plaza, con su monumento, se adornaba de plantas y palmeras. Al fondo un palacio con reloj.
   No supo si era o no un Cantón, pero se dió cuenta de lo hermosa  que sería.
   Guardó de nuevo la gema, convencido de sus poderes, y se encaminó hacia su destino, que era morir en tierra en el mes de Noviembre, con los bombardeos del ejército centralista.
   Os preguntaréis qué fué de la extraña piedra, y  yo os digo que los suelos de la ciudad milenaria la esconden junto con otros muchos tesoros y con otras leyendas ya olvidadas, y que sólo una anciana podrá encontrarla...
                                               
Ramón Burcet (Moncho)




CARPE DIEM


El viento de otoño iba a tener que trabajar duro para limpiar de vapores de absenta las cabezas de los tres estudiantes. Las dos botellas que Pierre había traído de su Burdeos natal apenas habían durado unas horas la noche anterior y, al amanecer, sólo quedaba el recuerdo de las risas y los besos. La ceniza de un cigarro se acomodaba en el chaleco de Angel, que trataba de recordar el sueño que le contó un tal Tomás, arquitecto igual que él. “Construiré un gran triángulo de piedra en homenaje al Maestro y perdurará”, le dijo. Pero la brisa comenzaba a traer olores de pólvora que se imponían a los aromas libertarios. Mientras, Pierre, que había llegado a Cartagena tres años antes para intentar escribir un capítulo más de su libro de viajes, luchaba por sacarse las manos de los bolsillos mientras escuchaba las fantasías bélicas de Juan, el sobrino del almirante. La mañana llegó gris y fría para sorprender a los aún cálidos corazones de los jóvenes, que se debatían entre el hedonismo y el compromiso. Las palabras se escuchaban como clavos en las sienes y prefirieron guardar silencio para escuchar al mar. Y de repente, con la desidia y placidez de quien deja que su orina moje las sábanas, dijo Pierre. “Vayamos a casa de la italiana a beber té con confitura de hachís”. Pero los ecos del Mediterráneo no dejaban de sembrar inquietud y promesas de óxido, piedras y sangre en las almas. Qué bello es ser libre pero qué leve es la voluntad cuando se es joven. “Seríais capaces de empuñar un fusil y disparar?”, preguntaba Juan a sus compañeros de vino y burdeles. Como si les hubieran mentado al mismo diablo, los jóvenes despertaron de golpe del sopor etílico y dirigieron sus miradas hacia mil lugares distintos, como el que busca algo que tiene justo enfrente de él y no lo ve. “Quién dijo qué de desayunar con la italiana?”, susurró Angel. Y los tres, hombro con hombre, guiados por un compulsivo deseo de placer, marcharon hacia el Molinete, tratando de desprenderse de esa extraña inquietud, de esa viciosa calma que antecede al desastre. La italiana iba a tener que trabajar duro arrodillada entre las piernas de los amigos para limpiar de vapores de muerte sus cabezas.
                                                         
  Jesús Viartola.                                                     


120713

Hoy es el 140 aniversario de la proclamación del Cantón en nuestra ciudad. Desde hace más de diez años, unos cuantos cartageneros interesados por todo lo que aconteció durante aquellos seis meses del año 1873, izamos una bandera en el castillo de San Julián en recuerdo y apoyo de las ideas que defendían y pusieron en marcha aquellos "esforzados" federales. Aquellas iniciativas fueron sepultadas bajo las bombas, que destruyeron Cartagena convirtiéndola en escombros, y se tendió un manto de silencio que dura hasta hoy.

Esta tarde, durante el izado de la bandera, se va a dar a conocer un documento, inédito, y emocionante, en el que se hace un relato del comienzo de la insurrección, escrito de propia mano y con brío por una de las personas más significadas de aquel movimiento, en el que, además de su gran interés por sí mismo, se deshace la controversia relacionada con la bandera que fue izada en el castillo de Galeras.

Respetando al historiador que ha sacado a la luz este documento, no será publicado aquí hasta mañana, pero sí otro, no menos interesante que, aunque supongo que tendrá que ser autentificado por profesionales, cuenta con suficiente grado de garantía: se trata de una fotografía de un fragmento de la bandera, o de una de las banderas utilizadas durante aquellos meses.

Moisés Ruiz. Fragmento de bandera utilizada durante el Cantón de Cartagena.




Y un texto, publicado en 1998 en la sección de Cartas al Director de La Verdad, en la celebración del 125 aniversario:


Hace 125 años, el 12 de Julio, a las 5 de la mañana, sonó un cañonazo. Una bandera turca con la media luna y la estrella borradas con la sangre de un cartagenero anónimo anunció desde el castillo de Galeras el comienzo de lo que para algunos fué una aventura desdichada y para otros una esperanza de futuro. Se había proclamado el Cantón. Durante seis meses, Cartagena, al abrigo de sus castillos y sus murallas, defendió heroicamente, con su vida, un ideal: la constitución federal del Estado Español, aprobada en las Cortes unos meses antes; quizás una utopía política en aquellos tiempos, pero una realidad hacia la que nos dirigimos en la España de las Autonomías y la Unión Europea de nuestros días, la “Europa de los pueblos” que ya preconizaban aquellos “locos” cantonales.

“Lo que fuerza la admiración hacia los protagonistas de aquella revolución frustrada”, dice el profesor Jover Zamora, “es algo que realmente está por encima del triunfo y de la derrota ... Los cantonales cartageneros sintieron arder su sangre con el vino fuerte de “la Federal”.. bajo el sol implacable del verano mediterráneo; vieron sus casa destruidas y sus calles cubiertas por las víctimas del bombardeo.. Y acertaron a mantener niveles históricamente insólitos.. en cuanto se refiere al respeto de la vida y a la dignidad humana del disconforme y del adversario.. Algo tremendamente valioso y ejemplar vibra en la entraña de esta revolución mal planteada, inoportuna, fracasada; algo minúsculo, si se quiere, pero precioso para incorporarlo a una tradición nacional”.

Sin embargo, desde entonces, se ha querido borrar de nuestra historia aquel episodio; se ha pretendido ocultarlo de manera vergonzante. Quizás fuimos los cartageneros los conejillos de indias de un experimento peligroso en manos de unos gobernantes alocados; quizás, como decía Mr.Witt, “tenemos en los ojos la sombra de una aventura fracasada”; pero no olvidemos que murieron muchos cartageneros y que no hay categorías en ese tránsito aunque las conmemoraciones y los fastos del centenario del desastre del 98 nos hayan querido convencer de lo contrario.

Honremos la memoria de nuestros bisabuelos, su heroismo o su sacrificio. Sólo un acto de generosidad de “todos” nuestros gobernantes, que sin duda el pueblo agradecería, podría permitir (a pesar del mal recuerdo de un grupo político que de alguna manera se apropió de esa memoria impidiéndonos a todos sentirnos “cantonales”), que todos los 12 de Julio Cartagena despertara con un cañonazo, una bandera roja ondeara en el castillo de Galeras y se recordaran aquellos hechos al pie del monumento Al Pueblo de Cartagena en su defensa de un ideal, que, aunque parezca mentira, todavía no existe.

Viva el 12 de Julio. Salud y federación.

Moisés Ruiz


130713

En la noche del 11 de julio de 1873, en reunión celebrada en casa del veterinario D. Esteban Nicolás Eduarte, se decidió poner en marcha la insurrección cantonal en Cartagena, y se nombró con carácter interino la primera Junta Revolucionaria. Inmediatamente, dado que a la madrugada siguiente estaba previsto que fuerzas del ejército relevasen a los movilizados que guarnecían el castillo de Galeras, el capitán de voluntarios Juan José Martínez envió una sección de su compañía, al mando del cabo de carteros José Antonio Sáez, a reforzar esa guarnición, con la advertencia de no dejarse relevar . Al amanecer del día 12 subieron soldados del regimiento de África, pero, hechos fuertes los de Galeras e instituido Sáez en gobernador del castillo, disparó un cañonazo, según lo convenido, anunciando el éxito de la empresa.

Al pronunciarse el castillo de Galeras, y a falta de bandera roja, enarbolaron en el fuerte una bandera turca, que hallaron en el semáforo, fiados en que la media luna y la estrella blancas no se divisarían desde la ciudad. El comandante general del Departamento, José Dueñas, comunicó al ministro de Marina, desde La Palma, lo anormal de la plaza, y que, entre otras cosas, el castillo de Galeras había enarbolado bandera turca.


Este descuido fue aprovechado por los enemigos de la insurrección para desprestigiarla. Enterados en Murcia de cuanto sobre este particular se comentaba en Madrid, se lo comunicaron a Gálvez. Inmediatamente se envió a un emisario a Galeras para subsanar la falta; pero, alguien se adelantó, pues al llegar el comisionado vio que una bandera totalmente roja ondeaba sobre la fortaleza. Unas manchas de sangre en el pavimento del castillo, y el rústico vendaje en la muñeca de uno de los voluntarios de la República, lo explicó todo: muy disgustados los de Galeras al conocer el efecto causado por su descuido, un entusiasta de aquellos arrió el pabellón, y, abriéndose una vena con la punta de su faca, tiñó de sangre la estrella y la media luna blancas. Entre vítores a la República Federal, la bandera del Cantón ondeó orgullosa en el fuerte.


De "El Cantón Murciano". Antonio Puig Campillo.( pags. 65, 66, y siguientes)


El 9 de septiembre  de 1873, José Antonio Sáez envió una carta al periódico El Cantón Murciano, el diario oficial de la Revolución, que se publicaba en Cartagena, con una lista de los que le acompañaron en la madrugada del 12 de julio, pidiendo que fuera publicada en el periódico, incluido "su encabezamiento". En este encabezamiento, el cabo de carteros Sáez hace un relato, en el "estilo" que se utilizaba en la época -en particular en ese diario-, de algunos detalles relevantes de su misión. Pero no fue publicado y, al parecer, permaneció inédito.

Este documento, que se conserva en al Archivo Municipal, fue dado a conocer anoche por el historiador Luis Miguel Pérez Adán (agradezco a Luis que me haya permitido publicarlo aquí). He conservado la ortografía original.







Relacion Nominal de los Ciudadanos
voluntarios, movilizados y Artilleria de Plaza que se aprestaron en mi compañia en la noche del once de Julio de mil ochocientos setenta y tres, para enarbolar el Sacrosanto estandarte de los comuneros de Castilla en los inespugnables muros del Castillo de Galeras (hoy Vanguardia de la Federacion) donde se encuentra tremolando perenemente, como símbolo de Fraternidad, Libertad y Justicia; ley suprema é interminable que es la que tiene que esterminar el oscurantismo y la centralizacion de los viles y criminales apostatas de nuestras humanas ideas; ley caritativa que es la regeneradora de la Sociedad humana, la iniciadora universal del regimen Cantonal en una palabra; es la que enpuñó con su humilde bondad el Martir del Golgota bañada con su sangre y la de miles de martires cuyo sello nunca se borrará en la generacion humana y cuya sangre se encuentra á toda hora reclamando Justicia cual es la de un Carvajal, un Guillen, un Sixto Camara y la de otros muchos, que con la interminable ley de la Federacion Social seran su sangre regeneradora y cumplida su profesía

Cuya relacion es como sigue
1º Francisco Portero
2º Tomas Marin
3º Ildefonso Campoy
4º Jose Antº Gomes
5º Jose Suares
6º Jose Clemente
7º Juan Mingues
8º Manuel Bos
9 Francisco Molina
10 Luis Molina
11 Miguel Vargas
12 Gaspar Martinez
13 Francisco Ferran
14 Manuel Galvez
15 Jose Marin
16 Pedro Muños
17 Antonio Poveda
18 Serafin Navarro
19 Juan Diego Soto
20 Jose Zaes
21 Joaquin Hernandez
22 Joaquin Martinez
23 Jose Ortis
24 Roseldo Olmedo
25 Jose Ortuño
26 Joaquin García Olivo
27 Francisco Rizo
28 N. Aliaga
29 Bartolomé Ortuño
30 Juan Antº Martinez
31 Francisco Martinez (a) Merlo
32 Pedro Gimenez
33 Ramon Culebra
34 Jose Muelas
35 Jose Lopez

Artilleros

Alferez 36 Bartolomé Nogueras
Cabo 2º) 37 Vicente Lopez
artilleros 38. Bruno Biñuela
39 Damaso Casso
40 Eduardo Perez
41 Jose Garcia
42 N. Cayuela.

Salud y Federacion
Castillo de la Vanguardia 9 de Setiembre de 1873
El Gobernador
José Antº Saez

Nota) Se desea por la guarnicion de esta fortaleza se imprimiera esta lista con su encabezamiento en el Periodico titulado Canton Murciano favor que espera este puñado de valientes

Suyo Saez













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Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.
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