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Cementerios


Siempre visito los cementerios de las ciudades que visito. Son lugares tranquilos donde me gusta hacer fotos. Las colecciono desde hace tiempo y ya hay para una expo, para cuando encuentre la ocasión. Por supuesto, siempre presente “Moonrise over Hernández” del gran maestro, fotografía que “visité” (otra de mis aficiones fetichístico-viajeras) cuande estuve en Nuevo México. La “fotografía visitada” es otro tema interesante que llevo realizando desde hace tiempo, poco a poco...


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Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.
Todos los derechos reservados.

moisesruiz.sf@gmail.com  

La Unión-Teotihuacán




Fue una idea de 1997 realizada en 2007, para La Mar de Músicas dedicada a México. Doce dípticos de formato grande (1x1m2) en los que se comparaban los paisajes mineros de La Unión con los perfiles y tipologías de las pirámides de distintas culturas precolombinas mexicanas. La idea había surgido ante el paisaje y las estructuras de Teotihuacán (que visité por primera vez en 1997), que me recordaron inmediatamente las terreras de la sierra de La Unión-Cartagena que tantas veces había visitado.


Se editó este catálogo. Click para verlo a pantalla completa. (Enlazará con ISSUU).

 


 

Invitación. Puñal azteca para los sacrificios. Museo del Templo Mayor. México DF.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Teotihuacanos. Pirámide del Sol.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Mayas. Juego de pelota, Chichén Itzá.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Zapotecas. Monte Albán. Plataforma Norte.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Teotihuacanos. Pirámide de la Luna.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Aztecas. Tenochtitlán. Templo Mayor- Etapa III.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Olmecas. Cabeza Olmeca. Museo Nacional de Antropología.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Mayas. Templo de los guerreros. Chichén Itzá.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Toltecas. Tula. Pirámides ByC y Palacio Quemado.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Teotihuacanos. Fragmento de disco de la fachada del Templo del Sol.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Totonacas. El Tajín.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Mayas. Palenque. Templo de las Inscripciones.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. Mayas. Cenote mayor de Chichén Itzá.


Moisés Ruiz Cantero. La Unión-Teotihuacán. 1997/2007. El Castillo de Chichén Itzá. La noche en la Sierra Minera.


El Rajao. Sierra Minera de La Unión. 2007.
La sierra minera, que arranca de Cartagena y va a dar al mar de Cabo de Palos que es el morir, ofrece la riquísima gama, casi de paleta de pintor, de sus ocres, malvas, bermellones... Grises de la galena, rojos de las calaminas, negros de los óxidos de manganeso, marrones de las tierras de estaño, amarillos de los sulfuros de hierro, de lentejuelas doradas, como para la falda de Antonia la Cachavera; de pajizos de interior de calabaza, de los óxidos de hierro, donde también se abren los rojos ígneos de sangre palpitante, de púrpura de rubí...
Ábsides pétreos, mondas y lirondas lomas sobre las que alguna vez puede pastorear, sin embargo, el tomillo, el palmito de redondo limbo, como un abanico pericón; el báculo episcopal de la pita... Piel de la Historia. Aquí la bocamina conduce a los largos pasillos subterráneos que conocieron el peso de Fenicia, Cartago, Roma...

Asensio Sáez, Libro de La Unión.



Palenque (México). Grupo C. 2007.
“Desde hacía cuatro días, la selva. Desde hacía cuatro días, campamentos cerca de los poblados nacidos de ella [...], del suelo blando, semejantes a monstruosos insectos; descomposición del espíritu en esa luz de acuario, de un espesor de agua. Habían encontrado ya pequeños monumentos derruidos, con las piedras apretadas por las raíces que las fijaban al suelo como patas que ya no parecían haber sido erigidos por los hombres, sino por seres desaparecidos, habituados a esa vida sin horizontes, a esas tinieblas marinas. Descompuesta por los siglos, la Vía solo mostraba su presencia por esas masas minerales podridas, con los dos ojos de algún sapo inmóvil en un ángulo de las piedras. ¿Eran promesas o rechazos aquellos monumentos abandonados por la selva como esqueletos? ¿La caravana alcanzaría por fin el templo esculpido hacia el que los guiaba el adolescente que fumaba sin cesar[...]? Deberían de haber llegado hacía ya tres horas... Sin embargo, la selva y el calor eran más fuertes que la inquietud [...] Las sombras se hinchaban, se alargaban, se pudrían fuera del mundo en que el hombre cuenta, que le separaba de sí mismo con la fuerza de la oscuridad. 
Y por todas partes, los insectos” .
    
André Malraux, La Vía Real.



Ahora el paisaje cercano, conocido, de la sierra minera de Cartagena adquiere una nueva dimensión a la luz de Kukulkán. El paisaje inverosímil de montes de estériles mineros, restos de piritas, galenas, almagras, pequeños lagos de intensos colores tintos y morados, palmeras recortándose sobre fondos de paredes de reflejos metálicos cambiantes según la incidencia de la luz y castilletes mineros que dominan el paisaje como testimonio de otros tiempos en los que buscaron la riqueza de esta sierra hasta casi darle la vuelta… Ese paisaje de las minas de La Unión, esencializado, adquiere una insospechada relación con las ciudades perdidas de los mayas en la península del Yucatán. Aunque fueron concebidos para fines que van mucho más allá de lo formal, de acuerdo con una intención simbólica cosmológica, cabe no obstante una interpretación puramente estética para los antiguos edificios de los mayas. Una interpretación que necesariamente tiende a esencializar las formas de una arquitectura ya de por sí geométricamente depurada. 



Tampoco es posible encontrar el más mínimo atisbo de una voluntad artística en la generación del paisaje minero, fruto de una iniciativa que radica no ya en interpretaciones simbólico – cosmológicas sino en el pragmatismo de la explotación económica capitalista. Pero la naturaleza estética no se encuentra tanto en el objeto como en la mirada del observador. Es en este punto donde encontramos el nexo de unión entre las ruinas mayas y el paisaje minero. Y en la mirada del fotógrafo, como nuevo sacerdote de la sugestión, recae la responsabilidad de hacernos dar el salto desde un paisaje de deshechos a esa otra dimensión que sólo era visible para los iniciados. Acaso no sea casualidad que el monte de las Cenizas esté coronado por una batería militar a la que se accede por un pórtico al estilo de Chichén Itzá, custodiado por Kukulkán, la serpiente emplumada que abre sus fauces sobre la tierra mientras sostiene el cielo con los crótalos de su cola. La pirámide como símbolo de la montaña, esencializada en pirámide nuevamente, lugar del altar para los sacrificios humanos de aquellas víctimas pintadas de azul – el misterioso azul maya – y lugar desde el que obtener los dones de los dioses, al menos de aquel dios local, Aletes, descubridor de las minas  de plata que tanto codiciaron cartagineses y romanos. El altar del sacrificio, del sacrificado trabajo de las 40.000 almas que, según Estrabón, se esforzaban a diario en buscar las ofrendas para el águila de Roma. Cenotes de aguas cristalinas que albergaron las ofrendas preciosas y pozos de aguas tintas, moradas, amarillas, rodeados por las paredes escalonadas de las cortaduras mineras.
Pirámides truncadas, conos geométricos, escalinatas, lagos ocultos, altares y castilletes,  pilares y chimeneas, cabezas de piedra y piedras sin más. Busca la esencia… y las apariencias.

(fragmento del texto de José Francisco López "Esencia maya, corazón de almagra" que aparece en el catálogo, donde hace referencia a esta parte de la exposición. El texto completo, en la página siguiente: Los papeles de México).

Nota: La exposición constaba de dos partes diferenciadas: "La Unión-Teotihuacán", los dípticos que aparecen en esta entrada, y "Los papeles de México" donde se rehacían, no con "camera lucida", sino digital, siglo y medio después, algunos de los dibujos que realizó Frederic Catherwood de las ruinas mayas, que ilustran el libro "Incidentes de viaje en Yucatán" de su compañero John Stephens (1843).


El Caribe en Tulum. 2007.

Y los dos textos "oficiales" del catálogo.



Todos reconocemos grandes dosis de creatividad en las fotografías del cartagenero Moisés Ruiz. Su experiencia en el campo fotográfico permanece en proyectos como Las Cartagenas y Cartagos del mundo  que le han llevado a ser, entre otras cosas, un gran conocedor de la realidad de Sudamérica. Este mes de julio Cartagena ofrece sus fotografías en el marco de La Mar de Músicas con Méjico como país protagonista. Moisés Ruiz presenta un proyecto en su línea de gran experimentador del arte fotográfico al establecer un paralelismo entre el paisaje arqueológico de Teotihuacán y la  Sierra minera de la Unión. 
Una mirada particular, a la que se añade la riqueza de los recuerdos e impresiones personales, que lleva a ver similitudes  entre la imponente Ciudad de los Dioses, con el misterio que envuelve a las pirámides de El Sol y La Luna y  los perfiles de una sierra minera que otrora fue fuente de riqueza y crecimiento para toda la comarca de Cartagena. Hay que agradecerle a Moisés Ruiz una vez más su visión atrevida y transgresora que nos une con Méjico, saltándose los límites de la realidad con la fusión en una imagen única de dos paisajes tan distantes como el minero de la Unión y Portmán y el arqueológico de Teotihuacán.


Pilar Barreiro Alvarez
Alcaldesa de Cartagena





La Fundación Cajamurcia colabora, al igual que en años anteriores, en la nueva edición del Festival Mar de Músicas, organizada por el Ayuntamiento de Cartagena, y que suma cine, arte y literatura a la ya conocida oferta musical. En esta decimotercera edición del festival, que intenta mostrar el gran gigante cultural que es México, el Centro Cultural de Cajamurcia acogerá la exposición La Unión-Theotihuacán, Los papeles de México, del cartagenero Moisés Ruiz. 

El autor descubre en esta muestra fotográfica un singular paralelismo entre el Méjico que exploraron los aventureros del siglo XIX y algunos de los paisajes mineros de La Unión. Una sucesión de imágenes que nos recuerdan las lecturas juveniles de selvas misteriosas y tesoros escondidos, aparecen junto a orografías muy similares captadas en esta sierra minera, plagada de pozos y castilletes. Con La Unión-Teotihuacán // Los papeles de México, el fotógrafo cartagenero nos ofrece una asombrosa selección de imágenes, que nos sitúan más cerca de lo que creemos del país azteca. 

Moisés Ruiz nos muestra su faceta aventurera y dos de sus pasiones: los viajes y la fotografía, aficiones que ya le han reportado numerosos premios. El fotógrafo nos ofrece ahora una visión de un Méjico olvidado que contrasta con el actual lleno de turistas. Para ello, se vale de los grabados de uno de los pioneros de la arqueología maya, Frederick Catherwood, y los compara con sus fotografías, realizadas en los mismos lugares que reprodujo el dibujante, tal y como se encuentran hoy en día. En esta ocasión, Moisés Ruiz realiza un  tratamiento fotográfico de las imágenes para que se asemejen en su aspecto al grabado antiguo. El resultado es sorprendente.

Con esta relación de concordancias que aúna lo antiguo con lo actual y lo lejano con lo cercano, el fotógrafo nos invita a una reflexión sobre nuestra percepción de las cosas y de cómo se puede transformar un paisaje si se abre el corazón y se deja regresar al niño que todos fuimos alguna vez. Moisés Ruiz nos ofrece un billete para un insólito viaje a través del tiempo y el espacio, con la magia del mundo azteca como singular destino.


José Moreno Espinosa
Director de la Fundación Cajamurcia


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Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.
Todos los derechos reservados.

















Gomas bicromatadas


Gomas de La Sierra Minera de La Unión

Mediante la aplicación a registro de sucesivas capas de goma bicromatada (goma arábiga más bicromato potásico o amónico) con pigmentos de diferentes tonos y procedencias, algunos del mismo lugar fotografiado, y jugando con despojados parciales y veladuras de distintos contrastes realicé, a finales de la década de los 80, una colección de imágenes del paisaje “romántico” de la Sierra de La Unión, de unos tonos y texturas imposibles de obtener con los distintos procedimientos fotográficos habituales con los que lo había intentado antes varias veces. Tonos y texturas difíciles de apreciar en reproducciónes fotográficas.

 Empecé a hacer gomas después de asistir a un taller de iniciación, de una mañana, que dio Pedro Olaya en Cartagena durante el certamen Murcia Joven 1987, que organizamos desde Afocar (Asociación Fotográfica de Cartagena). Pero Olaya sólo trató la goma monocromática y a mí me interesaba experimentar con el color, con negativo byn y varias capas a registro. Me puse en marcha y en 1989 ya tenía una colección de cerca de 200 imágenes 24x30, de las que seleccioné 40, y unas 15 de tamaño 40x50, que finalmente se expusieron en la Muralla Bizantina en 1997, tras un paso previo de unas pocas por la primera Cervecería Principal, en la calle Bodegones y por el Festival del Cante de las Minas, en 1991. Luego participaron en algún "evento" importante, como la Exposición Universal de Sevilla, "stand" de la "Región Cartaginense" *, y seguro que en algún otro que, sinceramente, ahora mismo no recuerdo. En 2006 se expusieron las más grandes, y algunas no expuestas anteriormente, en "La ventana de Gras", "la pared" para exposiciones que reservo en mi estudio.
 
Para hacer esta colección de gomas partí de negativos de blanco y negro, como ya he dicho, de paso medio (4,5x6), que después de revelar e invertir por contacto sobre película "lith", sobreexpuesta y subrevelada para obtener un positivo de bajo contraste (una diapositiva), ampliaba sobre hojas de película de 24x30 (y de 40x50) para conseguir el negativo a tamaño final necesario para la realización de la goma. Una vez preparado y seco el soporte de goma bicromatada y pigmentada se exponía por contacto directo con el negativo a la luz (yo utilizaba un foco de 500 watios), durante un tiempo que dependía fundamentalmente del color del pigmento, de la densidad de la mezcla y del resultado que quería obtener. Luego se despojaba ("revelaba") con agua, que aplicaba de diferentes maneras, ayudando a veces al despojado mediante la utilización de pinceles e incluso cepillos. Era todo muy experimental. Una vez seca esa capa se volvía a repetir todo el proceso sobre la misma a registro con pigmentos de otros colores y tipos, etc...
 
 
 

Pretendía dos cosas: obtener imágenes en color subjetivo partiendo de negativo byn, color basado en el registro en mi memoria del paisaje de esa zona (no de cada imagen particular) en diferentes momentos y situaciones de luz, ambiente, etc..., y, segundo, conseguir un resultado lo más nítido posible, no como el más habitual, de poca resolución y monocromático (aunque ya por entonces y, sobre todo, recientemente, mediante cuatricromía y procedimientos mucho más sofisticados, se conseguían gomas de gran limpieza y nitidez, y un balance de color casi perfecto. Pero para eso ya estaba la fotografía en color y no era ese resultado el que yo pretendía obtener). El impulso principal para este objetivo, además de utilizar negativo de paso grande, llegó con la elección del papel del soporte, una vez que empecé a utilizar para ello el reverso de papeles fotográficos byn caducados o velados que me habían proporcionado algunos amigos, conocedores de mi afición por experimentar con todo lo que llegaba a mis manos. La mayoría de las gomas están por lo tanto realizadas sobre el reverso de papeles con emulsión de sales de plata sin fijar. Están, como digo yo, vivas. En algunas aparece, en negativo, la imagen utilizada para realizarla, como imagen latente. Tienen su punto.

* Llamarla de otra manera me parece un despropósito y una sinvergonzonería de eso que se llama "la clase política, en realidad un enjambre de esbirros y capataces escogidos por su poca capacitación en general, al servicio de su señor D. Dinero" y, sobre todo, una condena a la irrelevancia para esta zona del sureste español. Aunque no venga a cuento.



(La letra G del nombre hace referencia a la “Generación” de cada imagen: 3G significa que lleva 3 capas o que es “de tercera generación”; la fecha corresponde a la de terminación de cada goma).


Moisés Ruiz Cantero. Gomas Bicromatadas. Sierra Minera de La Unión. Goma 3G080290


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G011289


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G091089


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G151089


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G201189


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G170987


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 1G050987


 
 
La Opinión. 21 julio 1997

“El acto de creación es un placer solitario e intransferible”
Desde hace diez años tenía guardadas en un armario 75 imágenes de colores profundos de la sierra minera, que recientemente se han expuesto en la Muralla Bizantina de Cartagena, bajo el nombre de “Paisajes interiores 1: La Sierra Minera”.


N.Balaguer.

- ¿Porqué has expuesto ahora, después de tanto tiempo?
- Te diría lo que dice el protagonista de "El amante del volcán", la novela de Susan Sontag, que: "cualquier cosa preciosa debe conservarse envuelta y desenvolverla lentamente". En realidad me daba igual exponerlas o no, porque ya habían cumplido su cometido, que era la pura satisfacción personal al hacerlas. Yo, estas cosas, lo que algunos cursis llaman “trabajo personal”, las hago por puro placer. Para mí, no para nadie, porque "el acto de “creación” es un placer solitario e intransferible"...
 
- Con todos los respetos, eso también lo dice algún cursi.
- Pero no lo digo yo. Es una cita de Oscar Wilde, de su buenísimo repertorio. Pero, sigo por donde iba. Una vez que has conseguido la primera imagen, si te lo has pasado bien, repites la operación por puro afán de coleccionismo, hasta que llega un momento en que ese “placer” personal se transforma en “trabajo” personal. En ese punto paras, porque el hiperonanismo perjudica seriamente la salud. Y no quiere decir que este “placer” no cueste “trabajo”. Conseguir una goma bicromatada como estas requiere tiempo y atención. No son fotos “coloreadas”, como se ha dicho por ahí. Esto es otra cosa.
 
                                                                               - ¿Has rescatado un proceso artesanal?
Goma 3G180987
- No, es bastante conocido. Se trata de un proceso antiguo, efectivamente, de los comienzos de la fotografía, que se basa en las propiedades fotosensibles del bicromato potásico. Mezclado con goma arábiga pigmentada, la endurece proporcionalmente a la luz que recibe. Se revela con agua, que elimina la goma no endurecida. Así consigues, si has partido de un negativo, una imagen positiva del pigmento elegido y resina (goma arábiga). Luego se repite el proceso con otros tonos a registro sobre la imagen anterior hasta que el resultado te guste. Algunos pigmentos están recogidos del mismo lugar de la imagen, el resto son de acuarela. 
 
- ¿Porqué esos tonos tan oscuros y esas imágenes tan desoladas?
- Porque son bonitas y están hechas con la pasión del coleccionista, supongo. Es un paisaje desolado porque es así, aunque las huellas de la vida están por todas partes. Si no se encuentra interesante es porque no se ha mirado suficiente tiempo. El único color que no he empleado es, precisamente, el negro. Las imágenes son oscuras porque así es como las ví yo, el ojo, no el objetivo.
 
- ¿Qué coleccionas ahora?
- Quizá lo más interesante sea una colección de imágenes sobre las más de 200 Cartagenas y Cartagos que hay en el mundo. Espero que se lleguen a exponer algún día, para que nadie pueda decir como decía Mr. Witt, el personaje de Sender, que todo cartagenero tiene en los ojos la sombra de una aventura fracasada. Aunque viendo la ciudad, no se le puede quitar la razón al inglés.



Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G160198



Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G180597


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G111089


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G011089


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G171089


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G 190989


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G051089


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G190597


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G170989


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G091089


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma  3G150290


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G011289


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G121087


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G111189




 
Las gomas de Moisés
Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera

José Francisco López. 1997

Moisés es cartagenero. Eso nadie lo duda. Su vinculación con esta tierra llega a tal extremo que sobrepasa el grado de compromiso para alcanzar el de total identificación. Así, no contento con hacer fotos del diario devenir ciudadano, con fotografiar las procesiones por arriba y por abajo, la Bazán y los pollos de reemplazo, los cabreos del muelle y los señores del Lago, la piel del icue y la asaúra, no contento con todo eso, digo, cuando se trata de mostrarnos su paisaje interior lo que le sale de nuevo es Cartagena. 
Estos paisajes personalizados salen de Moisés, de su cámara más oscura, abrasados en colores fríos, irrealmente sublimados. Y sin embargo los colores son, probablemente, lo más real, puesto que los aportan las propias tierras del lugar, una muestra más de ese fetichismo tan caro a Moisés y tan propio de los nacionalismos, que tienden a conferirle un valor emblemático a cualquier elemento que pueda convertirse en símbolo de identidad, o sea, hecho diferencial que dirían algunos. Pero el "nacionalismo" de Moisés prefiere el valor de lo auténtico, sencillo y tradicional, frente a la artificiosidad del catetismo pretendidamente emblemático e irremediablamente hortera de, por ejemplo, arcos triunfales y azulejos jabónflota.
Fetichismo y vida, porque otra de las constantes del autor consiste en, frente a captar la vida en una fotografía, conseguir que sea la vida la que capte la impresión fotográfica, y ésta puede experimentar cambios y reacciones ante diversas circunstancias. Fósiles marinos que cambian de color y huelen a pulpo en otras ocasiones; paisajes amalgama de luz y manganeso (¿fotografía matérica?). Vida y promesa de vida, puesto que es tal la cantidad de muestras fetiches que contienen estos paisajes -ensamblados según la ancestral y autóctona técnica del agarejo- que si la solución final murciana se consumase en holocausto, funcionarían a modo de testimonio genético desde el que reconstruir un parque jurásico-minero-cartagenero.
Pero, sobre todo, puro deleite estético -estética metafísica-, amalgama de materias, colores y luces, y colores, colores. Transformar en sorprendente y mágico lo inmediato y cotidiano. Gabo. Deleite que se convierte en autocomplaciente contemplación de unos paisajes interiorizados y sublimados en toda su dureza, austeridad y belleza, con un punto de sofisticación. La dureza y austeridad de las olivas partidas, la belleza de la dorada transparencia del vino del campo y la sofisticación de la empanada de pasas y bacalao -nouvelle couisine arsenalera- del autóctono y fetichista cóctel de inauguración. Moisés nos guía a la tierra de promisión.



Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 2G250190


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G071089


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G031189


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 2G030697


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G120989


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G010390


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G290597


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G230290


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 4G051089


 
 
Una entrevista en La Opinión de agosto de 1991 con motivo de la inauguración de una muestra de esta colección dentro del programa de actividades culturales y expositivas paralelas al 31 Festival del Cante de las Minas de La Unión. 






 
Paisajes mineros

Una colección de doce imágenes de la Sierra Minera, de Moisés Ruiz, fue presentada en la sede del Festival, donde permanecerá expuesta hasta la clausura del mismo, el próximo día 17.
 
En el antiguo Mercado de La Unión, dentro de las actividades programadas con motivo del XXXI Festival del Cante de las Minas, se expone una colección de fotografías del entorno de la Sierra Minera, realizadas por Moisés Ruiz, fotógrafo de Cartagena, becado precisamente este año por la Comunidad Autónoma para completar un estudio sobre la Goma Bicromatada, que es la técnica empleada para realizar las imágenes que se presentan en la exposición.
Pregunta.- ¿Qué es la goma bicromatada?
Respuesta.- A ver cómo te lo explico. Es un proceso, actualmente en desuso, que está a medio camino entre la fotografía y el grabado. No se emplea desde que existen los papeles con sales de plata porque es bastante complicado y los resultados menos nítidos, aunque en esto residen también parte de sus virtudes.
P.- ¿...?
R.- Se basa en la propiedad fotosensible del bicromato potásico. Mezclado con goma arábiga y pigmento endurece la mezcla proporcionamente a la luz que recibe. Una vez expuesta bajo un negativo de la imagen deseada, las partes que han recibido menos cantidad de luz (las luces) se ablandan y se despojan en agua antes que las que están más endurecidas por haber recibido más cantidad de luz (las sombras). Se consigue así un positivo de la imagen original formado por goma y pigmento, del tono y la textura del pigmento empleado.
P.- Tienen un color especial, ¿no? 
R.- Sí, porque son imágenes de color obtenidas a partir de negativo para blanco y negro mediante un proceso de aplicación de varias capas de emulsión con tonos distintos. Los colores no son los reales de cada paisaje, pero muy bien podrían serlos. Están recreados con pigmentos recogidos allí mismo, a partir de los datos que retuve en la memoria al realizar las fotos previas, datos subjetivados al mezclarse con otros tipos de emociones, etc... Es algo así como lo que decía Minor White, aquello de que las fotografías de paisajes consistían en realidad en paisajes interiores.
P.- ¿Lo que muestras en la exposición son entonces originales únicos?
R.- Claro, en esto se diferencian también de los resultados obtenidos con el proceso negativo-positivo habitual. Aquí son menos controlables e imposible de reproducir exactamente. Poseen además otras calidades de saturación, textura, etc..., distintas a las de la fotografía convencional. Y, como llevan pigmentos de la Sierra, son "realmente" trozos de ella; se podría reconstruir físicamente el paisaje a partir del análisis químico de estas gomas, supongo.
P.- ¿Por qué la Sierra Minera?
R.- Este paisaje me ha atraído siempre. Es único. Los atardeceres de septiembre, después de las primeras lluvias, son incomparables, los perfiles, las texturas y, sobre todo, algo que he "redescubierto" durante la realización de esta colección: las formas vegetales. Yo he intentado representarlo, este paisaje, de muchas maneras, pero no fue hasta que llegué a la goma bicromatada cuando empecé a obtener resultados que me parecían interesantes.
P.- ¿Qué otras cosa haces?
R.- De fotografía lo toco todo, o casi. Tengo un establecimiento en Cartagena. Allí hago bodas, celebraciones, publicidad, estudio, video, etc... Trabajo también para este periódico desde hace unos años, y luego hago muchas "cosas mías", participo en exposiciones, en alguna publicación, en algún concurso; ahora mismo, aparte de la beca de la Comunidad, formo parte de un par de colectivas nacionales bastante interesantes: la muestra "Veinte años de Fotografía Española 1968-1988" y un proyecto de la Editorial Lunwerg con el Centro de Arte Reina Sofía que se llama "Cuatro direcciones de la Fotografía Española". Pero a lo que más tiempo dedico últimamente es a la preparación de un proyecto enmarcado, cómo no, dentro de la celebración del famoso V Centenario.



Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G251289


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G020697


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G151289


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G091089


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G240597


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G080797


Moisés Ruiz Cantero. Goma Bicromatada. Paisajes Interiores 1: La Sierra Minera. Goma 3G131089



 
 
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Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.
Todos los derechos reservados.