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Fotos para papeles





Esto formaría parte de BBC, y de Entropía Negativa. Es un experimento hecho durante 2005 a partir de la adquisición de una máquina para hacer fotos digitales de carnet, a mediados de marzo, y dura hasta el mismo día de marzo del año siguiente. Uní todas las fotos de carnet realizadas en ese periodo de manera que coincidieran las pupilas, que todas aportaran el mismo porcentaje a la imagen final y que no importara el orden de fusión. La situación de mi estudio, en el casco antiguo de Cartagena, hace que sea muy conocido entre los inmigrantes, que ocupan gran parte de esta zona de la ciudad, y realice muchas “fotos para papeles”, como dicen ellos (otros me piden “fotos de carne”). De la unión de todos los “carnetes”, unos 500, de paisanos e inmigrantes, ha resultado una imagen que conserva la definición y la fuerza en los ojos, al hacerlos coincidir, mientras que el resto de rasgos se difuminan. Es un tipo joven de rasgos mediterráneos. El discurso “globalizador”, etc... es fácil, pero esa no ha sido la intención; sólo era una idea, a ver qué pasaba. Lo he realizado también con el grupo de amigos y ahora lo estoy haciendo con fotos que me hago con la cámara web del ordenador todos los días cuando las campanas de la iglesia de San Diego, que tengo enfrente, tocan el ángelus, a las doce.


Moisés Ruiz Cantero. Fotos para papeles.  Fusión 130305-120306.
Imagen final de la fusión en modo trama (como si se colocaran juntos
los negativos de las fotos) de 480 fotos de carnet. 2006.


Quinientas miradas en una, la de Moisés
Elvira Lindo


El año pasado, en una librería de mi barrio en Nueva York, encontré dos colecciones de postales extraordinarias: en una aparecían las fotos de registro que obligatoriamente se les hacían a los inmigrantes en los años treinta, cuando desembarcaban en Staten Island; la otra, de la década de los cuarenta, contenía rostros de aquellos que acababan de ingresar en la comisaría. Aunque las situaciones en que los personajes se encontraban eran bien diferentes había algo común en el gesto. Invariablemente, reflejaban indefensión, desconfianza, vulnerabilidad. En todos los rostros era patente que había dos vidas, la que había ocurrido antes de que saltara el flash y la que tendría lugar minutos después, una vez que finalizara el papeleo y ese ser humano se viera enfrentado al azote de una vida que en un principio se presentaría como  incomprensible. Llegué a casa y al volverlas a mirar me di cuenta de que nunca podría mandárselas a nadie; hacerlo, habría sido como vulnerar la dignidad de esas personas. Aun estando todas muertas, aun habiendo sido borradas de cualquier memoria, usarlas para algo tan alegre y banal como es el envío de una postal sería, sin duda, pasar por encima del sufrimiento que soportaron sus vidas.

Siempre me han fascinado las fotos que los fotógrafos de barrio han hecho para eso que damos en llamar, tal y como dice Moisés Ruiz, “los papeles”. Fotos para papeles. Son imágenes que, al cabo del tiempo, revelan algo profundo del fotografiado. Es sorprendente que eso ocurra, porque, en principio, no hay complicidad entre quien las toma y quien posa; hay veces en que ni tan siquiera se cruzan uno y otro más de dos o tres frases. El resultado es un gesto neutro, ni alegre ni triste, como si el fotografiado estuviera perdido en sus pensamientos y el fotógrafo hubiera captado, sin pretensión de hacerlo, ese momento de huída del mundo. Milagrosamente, cuando el tiempo pasa, encontramos una extraña singularidad en esos primeros planos que conservan las grapas de antiguos pasaportes o de algún otro documento oficial.

En mi cuarto de trabajo he reproducido al tamaño de una cuartilla las “fotos para papeles” que andaban medio perdidas por la casa de mis padres. Sobre sus caras está la marca de las grapas o de algún sello oficial. Le dije a la fotógrafa que no las borrara, son marcas biográficas que quiero conservar. Todas ellas se hicieron en la década de los cincuenta. En una, a mi padre le asoma la sombra de la barba, como si fuera algo que no acostumbrara a hacer todos los días; en otra, de 1957, aparece mi madre con los labios ligeramente hinchados y una voluptuosidad inusual en su rostro: está embarazada de mi hermana mayor. Me gusta verlos tan jóvenes, en sus últimos años de soltería y los primeros de matrimonio, con una camisa o un vestido que refleja la estrechez de la época, pero también el cuidado y la pulcritud con que mi madre cuidó siempre de su aspecto y del de mi padre. Son tan ellos mismos en esa galería de miradas perdidas que a veces me duele mirarlos. Les quiero y les reconozco en ese tiempo detenido. Sin embargo, hay algo que va más allá de sus rostros tan queridos, tan inconfundibles para mí, y ese algo es la manera en que el tiempo ha mimetizado su imagen con la de otros seres humanos de la misma época. Mis padres son únicos pero, al mismo tiempo, se parecen a todos los recién casados de su generación: hay algo en sus rostros morenos, esforzados, anhelantes; hay algo de la educación recibida, algo de temor y de dignidad. Si mostráramos en un gran panel un número significativo de fotos de carnet de aquellos años, la mirada se nos iría de un rostro a otro devolviéndonos una intensa sensación de familiaridad.

Algo más radical es lo que ha hecho Moisés. Ha cosido las miradas de quinientas personas que fueron a su estudio a hacerse una foto de carnet. Las ha superpuesto: las de los inmigrantes, las de los paisanos de su pueblo, las de los que aspiran a ser ciudadanos con pleno derecho y las de quienes lo son desde que nacieron, las de niños, viejas, hombres rudos y hombres delicados, las de mujeres felices, las de aquellas que llevan la desgracia en el rostro. El asombroso resultado es ese rostro único que contiene los facciones de quinientos seres humanos. En estos tiempos de exaltación de la diferencia, de “los de aquí y los de allá”, este resumen es en sí mismo, sin necesidad de que el autor de la idea sea consciente, una declaración de intenciones. Cualquiera podría estar contenido en este resumen humano. Yo misma podría haber estado ahí. No hubiera sido raro, me he hecho fotos de carnet sólo por gusto en lugares inverosímiles, en cuanto me ha sobrado un rato en una ciudad ajena y he visto la oportunidad de llevarme un recuerdo que reconozco como extravagante, dado que no hay contexto en la imagen que la sitúe en el espacio y luego tengo que escribir a mano la ciudad en la que fue tomada. Lisboa, 2002. Nueva York, 2007. Sí, yo, por azar, podría haber ido a su estudio una mañana y haber formado parte de esa mirada infinita. Aunque lo que me hubiera gustado, en realidad, es descubrir por mi cuenta que Moisés, ese hombre que pasa por ser ese fotógrafo de barrio al que casi ni miramos cuando vamos a hacernos algo tan rutinario como una foto para papeles, es un artista al que le gusta retratar el alma humana. Lo hace con el instrumento que su oficio puso en sus manos, una cámara digital, y con ese don que la naturaleza concede a los verdaderos artistas: la curiosidad por ver más allá de lo que los ojos registran a primera vista.



Moisés Ruiz Cantero. Fotos para papeles (FPP). Fusión de 10: Agosto2005- 01 a 10.

Moisés Ruiz Cantero. FPP. Fusión de 10: Enero 2006- 31 a 40.

Moisés Ruiz Cantero. FPP. Fusión de 10: Mayo 2005- 41 a 50.

Moisés Ruiz Cantero. FPP. Fusión de 10: Marzo 2006- 11 a 20.

Moisés Ruiz Cantero. FPP. Fusión de 10: Junio 2005- 01 a 10.

Moisés Ruiz Cantero. FPP 01/06. Fusión de 40, enero 06.

Moisés Ruiz Cantero. FPP 11/05. Fusión de 40, junio 05.





Hace bastante tiempo, más de veinte años, ví en una revista de fotografía una imagen que me llamó mucho la atención. Era un “retrato” en blanco y negro que se había realizado (eso pensaba hasta hace poco) superexponiendo en el mismo negativo retratos de personas que utilizaban el metro en El Bronx, Nueva York. El resultado era una imagen de contornos difusos de una persona de rasgos orientales, o eso me pareció entonces, o eso tenía en la memoria. Pasado el tiempo, y con esa imagen en la cabeza, pero ya con herramientas digitales, hice la que llamé “fusión” de los retratos de carnet realizados en mi estudio desde el día en que compré la máquina con la que pasaba de la era “Polaroid” a la digital, hasta el mismo día del año siguiente, unas 500 fotos de carnet, haciendo coincidir las pupilas y de manera que el orden de las capas fusionadas no cambiara el resultado final. Luego lo repetí con el grupo de amigos y conmigo mismo y amplié el motivo hasta, digamos, cualquier motivo o circunstancia en el que pudiera fusionar fotos con alguna, más o menos, vaga justificación; o sea, por puro divertimento o coleccionismo. Y hace poco descubrí por casualidad, paseando por la red, al autor de aquella fotografía del metro, del metro de París, no del de Nueva York, como creía. Era Krzysztof Pruszkowski, fotógrafo polaco, el padre de las fusiones fotográficas, que él llamaba Photosynthesis y que realizaba desde principios de los ochenta. Y de enlace en enlace aparecieron Jason Salavon con sus flipantes “Amalgamations”, Meggan Gould (Go Ogle), Pep Ventosa (Collective snapshots), Doug Keyes, Idris Khan, ...

K. Pruszkowski: 60 passagers du metro de Paris
Meggan Gould: La Joconde average
Idris Khan: Every page Koran
Jason Salavon: 100 Special Moments (Newlyweds)


La imagen final es la resultante de la “fusión” de 480 fotografías de carnet tomadas desde el día 13 de marzo de 2005 hasta el doce de marzo de 2006. Por la dificultad técnica de juntarlas todas en un solo documento de Photoshop y moverlas hasta hacer coincidir todas las pupilas, se dividieron en grupos de diez y se unieron en modo trama con una opacidad del 10% cada una. (La fusión en modo trama equivaldría a la"intersección" de los conjuntos de imágenes, es decir a una imagen que contiene lo que es común a todas). Luego se unieron de cuatro en cuatro de la misma manera para conseguir las imágenes correspondientes a cada mes (40 carnets/mes). Finalmente se fusionaron juntos los doce meses para obtener la imagen final (480 carnets).



Moisés Ruiz Cantero. 37 amigos. 2007.

365 Moiseses a la hora del Ángelus (en construcción).



Finalmente se hizo una exposición de esta historia en La Naval, que dirigen Martín Lejárraga, Ángel Mateo Charris y Gonzalo Sicre. No pudo ser por problemas "logísticos" durante La Mar de Músicas 2009 dedicada a Marruecos (el tema le iba al pelo), y, aunque por otros problemas "logísticos", sólo duró un día, se editó uno de esos preciosos libritos de La Naval, con el texto de Elvira Lindo reproducido arriba, todo un lujo; hubo un gran cartelón de 4x2m2 durante mucho tiempo en la calle, y en la "auténtica" galería La Naval (la más pequeña del mundo) estuvo expuesta una "pieza" formada por 20 metacrilatos con imágenes muy transparentes de retratos de carnet iluminados por detrás, que resultaba bastante fantasmagórica. Durante la inauguración (y clausura) de la exposición hicimos en directo una fusión de todos los asistentes, una especie de "retrato tipo de asistentes a exposiciones en CT".


Moisés Ruiz Cantero. Invitación de la exposición "Fotos para papeles". Noviembre 2009.



Moisés Ruiz Cantero. Paradigma del asistente a inauguraciones y clausuras de arte tzompántlico-conceptual del País de Cartagena.
Fusión de 45 asistentes a la exposición. 1109.


20 carnets sobre metacrilato. La Naval. 2009.

20 carnets sobre metacrilato. La Naval. 2009.

Todo, gracias a Martín.

Familia Lejárraga. 2007.


FOTOS PARA PAPELES · 7.11.09


Pintores




Cuando he hecho reproducciones de pinturas o esculturas para catálogos he aprovechado para realizar sobre la marcha algún retrato del autor, hasta disponer de una colección de bastantes de los que trabajan en la ciudad.

Ángel Mateo Charris.

Arturo Serra.

Dora Catarineu.

Gonzalo Sicre.

Enrique Navarro Carretero.

Juan de la Cruz.

Nicole Palacios y Humphrey Bogart.

Nicole Palacios y Rodolfo Valentino.

Juana Jorquera, "Yayi".

Antonio Barceló

Ángela Acedo.

Enrique Navarro Carretero.

Ángel Mateo Charris.

Dora Catarineu

Esteban Bernal.

Gonzalo Sicre.

Y a petición del respetable


Ante la fachada recién terminada de la Asociación de Vecinos de El Llano del Beal.

Una cena en la Posada Jamaica. 060388.







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Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.





Todos los derechos reservados.

moisesruiz.sf@gmail.com





LO (Fotografía de prensa)




Fui casi diez años “colaborador” en el periódico (una especie de “sin papeles”, de guardia permanente y “especialista en marrones”). En el libro que el Cehiform ha editado recientemente por los 20 años de “fotoperiodismo” en La Opinión, pretendí que nos dejaran opinar sobre el tema a los “fotoperiodistas” de La Opinión, algo que parecía lógico, pero que fue que no. Yo opinaba esto (y, bueno, comprendo que no lo publicaran):

La pinnípeda y el tontosopas

Cómo olvidarlo, o mejor, ¿cómo olvidarlo? Parecía bonito cuando me lo contaron: fotografía de prensa, un estimulante trabajo. Pero hay vocaciones que matan, así que acepté condiciones cutres bajo promesas vagas de inmediatas mejoras que nunca llegaron, por parte de algún que otro pájaro y pájara embusteros. 
Al final, 9 años y un día “colaborando” en adornar los huecos que dejaban los redactores; porque eso era la fotografía en La Opinión, el último eslabón de aquella cadena alimenticia, el brazo tontoelhaba de la madama. ¿Contrato basura?, no, sólo basura, pues nunca hubo “papeles”, ni derechos sociales, ni medios, ni respeto al trabajo ni al trabajador: explotación. Un fraude laboral en toda regla. De manual, como dice mi bibliotecónoma. (*)
Al final, 9 años y un día en los que también hubieron buenos momentos y encontré algunos buenos amigos y buenos profesionales y, cómo no, algún analfabeto integral, algún factótum de encefalograma plano, alguna siniestra telefonicofílica de poco fiar y algún trepador lamenalgas, como en la vida misma. Por ahí, nada que objetar. 
Y así, después de 9 años y un día, sin más, la cosa finiquitó como había empezado, sin finiquito.

* Por el mismo trabajo, (hablo por mí) la diferencia de salarios entre contratado y colaborador era (¿es?) de 5 a 1; además, éste trabajaba durante los fines de semana, vacaciones y “puntos negros”, estando de guardia el resto. Sin contrato, aunque la media de “colaboraciones” al año era de 150 días. Sólo se le proporcionaba el material sensible, pero no equipo fotográfico ni vehículo, ambos imprescindibles, por lo que tenía que utilizar los propios,… en definitiva, el “colaborador” de ese grandísimo medio de comunicación de masas era, sin contemplaciones, un auténtico gilipollas. Por lo menos, yo.




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Moisés Ruiz. Celebración del día de la Región. Perín. 1989.

Moisés Ruiz. "Icues". 0896.

Moisés Ruiz. Uno de bomberos. 1292.
Acababan de apagar un pequeño incendio cerca de Lo Campano. No se veía nada. Los bomberos estaban bromeando y recogiendo los bártulos. Tiré dos o tres fotos. Al revelarlas surgió ésta, una de mis fotos favoritas. Supongo que porque es involuntaria, no pretenciosa y tiene sentido del humor. Un poco basto, sí, como yo.


Moisés Ruiz. Dr. Cabeza. La Manga. 090790.
Los "famosos" de La Manga se prestaban a todo. El verano del 90 lo pasé allí, junto a Ángel Montiel, Belén Carrascosa y Ana Fernández de Bobadilla, haciendo un "especial" que publicaba el periódico a diario. Entrevistábamos a los personajes populares y cubríamos los "eventos". El Dr. Cabeza aceptó sin rechistar meterse en el agua para hacerle este retrato.


Moisés Ruiz. Eficaca. 0591.
Nada más subir el primer orador (¿orate?) a la palestra vi la foto. Había dos oportunidades con cada uno, pero la estrella era Aznar. Él sería el adorno de la información del mítin el día siguiente. Quedó casi perfecta (ésta la he retocado un poco, y lo habría hecho entonces de haber tenido la herramienta). Sólo en la fotografía documental o descriptiva una imagen vale más que mil palabras. Cuando se trata de opinión, casi siempre puede decirse más con cien palabras que con una imagen. Incluso con una. Aquí ya estaba escrita; sólo había que transformarla "objetivamente": nos estaban esperando 16 años de eficaca (¿alguien ha dicho 20?, un poco de compasión, qué aburrición, santa virgen del pilar de los pilares de Cartagena, tú que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros).


Moisés Ruiz. Rueda de prensa hipnótica. 0592.
Asistí a una rueda de prensa en La Manga. Al terminar, capté esta imagen, de la delegada del gobierno (no recuerdo su nombre) dirigiéndose al presidente de la Comunidad, Carlos Collado, mientras que el alcalde de Cartagena, José Antonio Alonso mira al infinito. Me pareció estupenda y fue la única que mandé al periódico, para asegurarme que la publicaran. Me echaron un puro pero se publicó.


Moisés Ruiz. Camarón. La Unión. 1989.
Era la segunda o la tercera vez que estaba anunciado en el cartel del Festival del Cante de las minas y la primera que apareció. Escuchar y casi sentir el aliento de Camarón a dos o tres metros de distancia fue una "experiencia religiosa". Me aficionó al flamenco para siempre.


Moisés Ruiz. La Milagrosa 1. 1989.

Moisés Ruiz. La Milagrosa 5. 1989.

Moisés Ruiz. La Milagrosa 23. 1989.

Moisés Ruiz. Tiburón. Escombreras. 0589.

Moisés Ruiz. Primera foto de Cartagineses y Romanos. 180990.

Moisés Ruiz. Casco antiguo. 0991.

Moisés Ruiz. Coche bomba. 110990.

Moisés Ruiz. Cartagineses y Romanos. (Imagen del cartel de 1991). 0990.

Moisés Ruiz. Delfín varado. La Manga. 220890.

Moisés Ruiz. Circo. La Manga. Verano 1990.

Moisés Ruiz. Despedida de las corbetas. 260890.

Moisés Ruiz. Despedida de las corbetas. 311090.

Moisés Ruiz. Despedida de las corbetas. 311090.

Moisés Ruiz. Luis Federico Viudes. La Manga. 1990.

Moisés Ruiz. La Manga. 230790.
Desde la ventana de mi habitación del hotel Doblemar, con un catadióptrico de 500.


Moisés Ruiz. Tomás Maestre sentado sobre sus pleitos. 120890.
No se cortó un pelo y amablemente aceptó posar, seguro y sonriente, entre la montaña de pleitos que abarrotaban el salón de su finca de La Manga.


Moisés Ruiz. Visita Real. 120690.
Tenía que hacer la portada. Hacía mucho viento y la bandera de Cartagena se movía mucho. Pensé que era una buena opción componer la foto de esta manera, pero muy arriesgada porque tendría sólo unos segundos, estaba entre el público que abarrotaba la plaza, el rey podía saludar con la mano derecha y taparse la cara, la bandera podía tapar al rey o a todos, o no mostrar el escudo de Cartagena... arriésgé un poco, tiré dos fotos, y ésta salió más o menos como quería.


Moisés Ruiz. Baño de barro. La Manga. Julio 1990.


En el especial Verano de La Opinión se publicaba diariamente un relato veraniego. Un día me pidió Ángel Montiel que escribiera algo para ese apartado. Me puse y me salió esto. Lo mandó a Murcia (cubríamos el especial desde La Manga), pero pasó el verano y no lo publicaron, a pesar de que les había divertido mucho a todos los que lo leyeron en la redacción. Lo he encontrado por ahí; es éste:

La soledad del nudista erecto  
(Cuasimonólogo final de una tragedia en un trozo de acto)

Duna dorada de playa con aspecto de enorme-teta-felínica. Desperdigadas por la arena, parejas homos, bis y heteros, todas en pelota floja, las carnes infrarrojas empringadas de mantecas pal moreno, conversan estoicas de chuminadas, con los blandos derretidos al sol achicharrante del mediodía playero.

En la cúspide pezónica, un nudista prognato y narizón contempla desolado lo irreversible de su trempera que no cesa.

Nudista trempante (clamando a los cielos a tope de debés mientras se le empina un poco más por el esfuerzo)

¡Cuál pecado cometí que tan fuerte me fustigas!; Señor, esta euforia entre las ingles me acongoja, esta testa enhiesta me delata y me sonroja; tanto ofusca mis sentidos que con sólo una mirada se endereza. ¿Qué facer de este trapío que se desmanda?, ¿porqué, siendo tan feo soy tan rijoso que de sólo contemplarlas ya deflagro?

¿Cual sería el elixir, cual la terapia?. Todo lo intenté sin lograr la panacea  y héme aquí depauperado y sin un duro y con este jubileo que no se achanta. Veinte mil gasté en sofronizarme, un camelo; siete mil el psicólogo sudaca, un gamberro; doce mil la forzuda masajista, qué agujetas!; no sé cuanto la famosa pitonisa, si la cojo!. Intenté todas las drogas, sortilegios; perejiles, cataplasmas y tisanas, mas reo soy, pues héme aquí de estas cadenas cargado y cada vez más empalmado.

¡Señor!, si esto no amaina, ¿dónde puedo aparecer con tal marchamo?..¡qué despecho no poder participar de esta molicie sin que el bártulo me inflija una trastada!..¡¡Que aparezca la parca y se me lleve, porque si esto no se encoge me suicido !!, ¡porque ya no es soportable este martirio!, y porque si esto no mengüa, ¿qué va a ser de mi menda?.

(El personal de la duna, desentendido hasta entonces de la tragedia en la cima, empieza a interesarse ante la magnitud del eclipse)

Una jaca de La Unión                    ¡Qué malacate!
Una estrecha del Estrecho              ¡Qué tiesura!
Un pendón de Cartagena               ¡Vaya eslora!
Una murcianita gorda                    ¡Qué panocha, me hipnotiza!

Una manguera lasciva ¡Tiene mecha!
Un señor de Los Belones ¡Vaya chisme!
Cinco aljorranas a coro ¡Me lo pido!
Uno que entiende el bel canto        Uy  que pasmo, qué obnubile!

Una que va a medicina ¡Hipertrófico!
Otro que lo hace a distancia          ¡Himaláyico!
Un ligón con una guiri ¡Sobrasádico!
Un político arribista ¡Vaya estatus, qué dislático!

Nudista trempante (que sigue clamando a los cielos pero sin perder de vista a la chusma que lo rodea y se le acerca con intenciones inconfesables)

¡Criaturas del Averno, helespónticas efigies, leviatanes todos, llevadme con vosotros y quemadme a fuego lento..!, ¡Desata tu furia sobre mí, rayo divino y justiciero y párteme en dos con tu flamígera espada! (se le sigue poniendo tiesa). ¡Lanza sin piedad tu apocalipsis sobre todas estas lúbricas mesnadas, hijos perdularios de la erótica esclerótica y del frígido y promiscuo devaneo....

(Se oye un trueno tremendo, los cielos se nublan de oscuros nubarrones y una voz profunda resuena entre los relámpagos)

Espera Federico que voy.

(Se abren de patas dos nubes gordinflonas y aparece, ex machina, Dios a bordo de un F18-A, y de dos pasadas fríe a neutrones a toda la basca)

Dios  ¡Toma Sodoma, toma Sodoma!

(Aterriza junto a Federico y le apoya una espada láser sobre el hombro derecho)

Dios (más solemne que Dios)  Tú serás, Federico, el elegido. Tu estirpe reinará en el Universo y tu germen brotará por todo el Orbe. Y la gloria de tu raza será eviterna porque así lo determino yo que para eso soy Dios, por los siglos de los siglos...

Los dos      ¡Amén!

(Cae el telón con un estruendo y la pareja se va a tomar unas copas al chiringito de Fede, donde suele haber buen bacalao).





Moisés Ruiz. Abuela de El Llano. 0391.

Moisés Ruiz. Casco antiguo. 0991.

Moisés Ruiz. Casco antiguo. 0991.
Esta fotografía, de un reportaje sobre el casco antiguo (cascado, más bien), la empleé más tarde, añadiéndole ratas y hogueras, para una de las imágenes de Campaña , con la que empezaba a dar los primeros pasos con Photoshop, y luego apareció publicada en Calamarí .


Moisés Ruiz. Despedida del submarino. 1091.

Moisés Ruiz. Una de fútbol. 1291.
Yo trabajaba tres fines de semana y libraba uno (además de la guardia permanente, que quería decir que me podían llamar en cualquier momento y tenía que dejar lo que estuviera haciendo, cerrar la tienda e irme a cubrir lo que fuera). Los fines de semana, sobre todo, se trataba de acudir a todos los partidos de fútbol de la comarca, que a veces se solapaban, y a cualquier otro evento deportivo por insignificante que fuera, así que andaba con el taxista, Vicente (un buen amigo) y su "Mercedes" sin parar de un lado a otro. No guardo los negativos de fútbol, sólo unos cuantos, entre ellos éste, de unas palabras cruzadas entre el entrenador del Efesé y el del rival al final de un encuentro. Se trabajaba a 3200 asa, a veces forzado al doble, para poder obturar a 1/500, 2.8. Después de los partidos había que revelar y tener listas 15 o 20 copias en 30 o 40 minutos (en los últimos años lo hacíamos en color) para mandarlas en autobús o taxi a Murcia. A rabo sacao. Total: 9 euros. Joder, y me gustaba. No tiene nombre.


Moisés Ruiz. Incendio. 0891.
En el incendio de una casa, en una localidad del Mar Menor, había muerto un niño. Cuando llegamos, el padre salía con unos restos de su hijo en las manos. Disparé una foto.


Moisés Ruiz. Romería de San Ginés. 0891.
En Murcia esperaban una imagen con largas filas de romeros, pero yo les mandé esto. En realidad representaba mejor lo que significaba la romería, una cosa bastante descafeinada, con cuatro gatos, tres morcillas y dos señoras de faralaes. Me pegaron un puro.


Moisés Ruiz. 3F 1992.
Yo estaba tan tranquilo en la tienda del Lago, y me llaman para apoyar a Carlos Gallego en una manifestación. Cojo la cámara, pongo el cartel de "Vuelvo enseguida" y, como estoy cerca, me voy andando. Cuando llego a la plaza de la Universidad me encuentro con esto. La cruzo como puedo y me pongo detrás de la policía. Disparo (yo también) tres o cuatro fotos... Fue una de las pocas 5 columnas que hice para LO. La portada del día siguiente fue la Asamblea ardiendo. Ni Carlos ni yo la pillamos. Sin embargo, Ginés, un alumno del curso de fotografía de la Universidad Popular, del que yo era monitor, había conseguido una buena imagen, que me ofreció amablemente, a pesar de que yo le insistí para que la negociara. No sé si apareció su nombre, supongo que no, y seguro que no le pagaron nada.
(Para esta foto he unido tres que tiré seguidas casi sin moverme del sitio)


Moisés Ruiz. Boda.  Calle Montanaro. 0892.

Moisés Ruiz. Cante de las minas. 0892.

Moisés Ruiz. José Mercé. La Unión. 0892.

Moisés Ruiz. Corte en Fesa. 1192.

Moisés Ruiz. Dizzy Gillespie. 1192.

Moisés Ruiz. Manifestación. 0192.

Moisés Ruiz. María Cegarra. La Unión. 0992.

Moisés Ruiz. Martes Santo 0492.

Moisés Ruiz. Suicidio. 0992.
Alguien se había tirado a la vía del tren, cerca de las 600. Cuando llegamos, ya no había nadie. Bueno, sí había.


Moisés Ruiz. Presidente de la Asamblea. 1293.

Moisés Ruiz. Perrera. 0294.

Moisés Ruiz. El paralítico. Vieja Trova Santiaguera. Mar de Músicas 1995.

Moisés Ruiz. Corte de carretera en El Algar. Domingo de Ramos 1998.

 Moisés Ruiz. Inauguración Festival Cine Naval. 1991. El ex-alcalde Enrique Escudero y el fotógrafo Ramón García.

Moisés Ruiz. Traslado del Submarino Peral a la expo de Sevilla. 1991.
Moisés Ruiz. Traslado del Submarino Peral a la expo de Sevilla. 1991.

 Moisés Ruiz. Traslado del Submarino Peral a la expo de Sevilla. 1991.

Moisés Ruiz. ¡Cuidado con el Llano!. Corte de carreteras. 030491.
En aquel corte de carreteras, frecuente por entonces en El Llano, el grupo de mujeres que "recibió" a la guardia civil, al frente de la protesta, casi me matan al intentar "protegerme" cuando me negué a entregarle al capitán el negativo de la cámara.


Moisés Ruiz. "Icues" en la dársena de botes. 9/91.
En la dársena de botes ya no hay botes ni "icues", pero sí una "típica" cola de ballena, en recuerdo de la gran tradición ballenera cartaginense.


Moisés Ruiz. Muñequitos de Matanzas. Mar de Músicas 1998.


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Fotografías: © Moisés Ruiz Cantero.
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